Presidente @PresidenteKast le contaron parte de la historia.
Usted hizo un relato en ENADE sobre un joven que en los 80’s partió repartiendo papeles en la importante empresa de auditoría Price Waterhouse (PwC), y que hoy es presidente de ENADE y socio de la empresa auditora.
Pero no le contaron toda la historia, no le dijeron que ese joven es hijo de quien era el principal socio de esa misma empresa, que a su vez fue un alto ejecutivo de Codelco en dictadura, fue presidente de las asociación de AFP, de AFP Cuprum, y fue un ejecutivo muy cercano al régimen militar. Gracias a lo anterior fue presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CNC).
No es condenable que haya ayudado y abierto las puertas a su hijo, pero de ahí al cuento meritocrático que usted relató, hay un trecho muy largo. Averigüe.
Con razón ese mundillo es lo que es, una secta proteccionista de gente de pocas luces pero de apellidos luminosos. Eso que son los hijos tontos de los ricos, cada día es una frase más real.
A propósito de meritocracia, su hijo es diputado republicano, ¿cierto?
Creo que este posteo debe ser borrado.
Le di evidencia contundente.
Usted hizo dos publicaciones y en la otra le respondí y le hice ver su error.
Luego hizo dos posteos iguales.
Creo que debe borrarlo y dejar el hilo donde se aclara, si no sería un doble estándar.
Bórrelo y me comenta.
Sobre su insulto no me referiré ahora.
Sea consistente y borre su mensaje que tergiversa la verdad.
@Sin_ti_Jesus_no@ribago@PresidenteKast Eso es decisión suya.
Sólo debo agregar que no todo lo publicado y por publicar pueda ser de su agrado, pero puede tener la absoluta seguridad y confianza que será cierto.
HERMOSILLA NO QUIERE MÁS GUERRA
La Justicia que se negociaba en los pasillos.
Hay una forma de corrupción devastadora: aquella que no necesita maletines con dinero, porque funciona mediante contactos, información privilegiada y favores que se cobran después. Erosiona la confianza en quienes deben aplicar la ley.
El regreso de Luis Hermosilla a prisión preventiva, decretado hoy 28 de octubre, por el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, obliga a examinar ese fenómeno. El abogado fue formalizado en una investigación que lo vincula con Manuel Guerra, exfiscal regional metropolitano Oriente, también privado de libertad. La imputación apunta a una presunta trama de sobornos e intercambio de antecedentes reservados. No hay sentencia condenatoria: acusar no equivale a probar.
La investigación, dirigida por el fiscal Mario Carrera, describe una relación que habría operado entre 2016 y 2021. Según la Fiscalía, conversaciones por WhatsApp y Telegram permitieron anticipar información y facilitar gestiones relacionadas con investigaciones de interés público. Entre ellas figuran Penta, Dominga-Exalmar y otras causas vinculadas con dirigentes políticos y autoridades. El riesgo es que ciudadanos sometidos a la misma ley reciban tratamientos diferentes.
Hay aquí un concepto ilustrativo: la «cuenta de ahorro corruptiva». Una red de reciprocidades acumula obligaciones informales. Hoy se proporciona un dato; mañana se abre una puerta; años después aparece una oportunidad laboral. La Fiscalía y los querellantes examinan bajo esa hipótesis la contratación de Guerra por la Universidad San Sebastián después de abandonar el Ministerio Público. Que exista una contratación no demuestra por sí sola un delito: corresponde acreditar su eventual conexión con actuaciones indebidas.
Desde la sociología institucional, estas relaciones representan una amenaza conocida como captura informal. No es necesario controlar legalmente una institución para influir en ella: basta con disponer de acceso privilegiado a quienes toman decisiones. Cuando las redes personales desplazan los procedimientos, el poder público puede volverse patrimonio privado. Y el ciudadano común, sin teléfonos influyentes ni amistades estratégicas, queda mirando desde afuera.
La discusión judicial también ofrece una lección importante. La Fiscalía no solicitó prisión preventiva para Hermosilla; sí la pidieron querellantes, incluido el Consejo de Defensa del Estado. El tribunal consideró que su libertad representaba un peligro para la seguridad de la sociedad. Es una cautelar, no una pena, y puede ser revisada. La defensa, que invocó colaboración con las investigaciones, conserva su derecho a controvertir los cargos.
Tampoco corresponde transformar las menciones a terceros en condenas mediáticas. Andrés Chadwick aparece en antecedentes de la causa, pero no ha sido formalizado en esta arista. La responsabilidad penal exige pruebas. Una democracia no se fortalece reemplazando los privilegios investigados por juicios sumarios dictados desde las redes sociales.
Sin embargo, sería ingenuo reducir este episodio sólo a la trayectoria de dos personas. Si las imputaciones llegaran a acreditarse, estaríamos ante una falla estructural de controles, transparencia y ética pública. La justicia no solo debe ser independiente: también debe disponer de barreras verificables frente a conflictos de interés, filtraciones y relaciones que comprometan su imparcialidad.
Porque el daño más persistente de una eventual red de favores no se mide únicamente en años de cárcel. Se mide en ciudadanos que dejan de creer que la ley los protege por igual. Y cuando la justicia empieza a parecer un privilegio de quienes conocen a la persona correcta, la democracia conserva sus edificios, sus tribunales y sus ceremonias, pero comienza a perder algo mucho más difícil de reconstruir: su legitimidad.
@MisColumnas
Usar la IA requiere manejar información en los temas consultados. No es infalible, y la consulta requiere una redacción que acote la consulta a un dominio definido. Por último, si desconoce el tema, use el doble check, es decir, consulte más de una IA y contraste, si no, se expone a publicar información errónea.
@Sin_ti_Jesus_no@ribago@PresidenteKast Perfecto.
Disculpa aceptada.
Nobleza obliga.
Nota: Jamás he publicado, ni publicaré información que no se ajuste a la verdad, y la cual no haya sido previamente corroborada en las diferentes fuentes disponibles.
@Sin_ti_Jesus_no@ribago@PresidenteKast Aquí te muestro como debes hacerlo. Y por posteos idiotas como el suyo, obliga a poner más evidencia.
Gracias por eso.
@Sin_ti_Jesus_no@ribago@PresidenteKast Muestra la pregunta.
Debes preguntar la relación de Renzo Coron con Pedro Corona.
Tu posteo es tendencioso y muestra un pantallazo sin mostrar la consulta.
Cuando uno de los indultados, reincida en algún delito de abuso, cuando apenas uno de esos deleznables delincuentes vuelva a sus andanzas, espero que este tarado y varios otros presenten sus renuncias a los cargos que detentan, y que sean querellados por ser cómplices de dichos delitos. Y que se hagan cargo de lo que apoyaron.
El apoyo irrestricto no es lealtad, es algo mucho más profundo. Es la incapacidad de analizar y discernir entre lo que está bien y lo que está mal. Es la absoluta muestra de una carencia de pensamiento crítico y una ceguera voluntaria frente a la realidad.
Orrego, representa ese politico rastrero y abyecto que deteriora la democracia. Lo que se espera de un político es el apoyo a sus huestes pero también la mirada objetiva frente a los errores cometidos. Orrego hoy es diputado, aquí votaron a un imbécil, y eso no es inocuo.
Cuando la mayoría se opone a la suba de impuestos que sólo afectaría a menos del 0,033% de la población, es la viva muestra del poder que ese pequeño grupo tiene y ejerce sobre esa mayoría.
En Chile se habla de poner impuestos a los “súper ricos”, cuando normalmente se hace referencia a un grupo muy reducido de personas, estimado entre 1.400 y 6.300 individuos, dependiendo del umbral de patrimonio o riqueza definido en los distintos proyectos de ley presentados en el Congreso.
El Universo de los “súper ricos” según propuestas:
Algunos proyectos recientes fijan el umbral en patrimonios superiores a 5 millones de dólares, lo que gravaría a unas 6.300 personas, aproximadamente el 0,032% de la población.
Otros proyectos, con umbrales más altos (por ejemplo, sobre 22 millones de dólares), afectan apenas a unas 1.400 personas, que según estimaciones oficiales del Servicio de Impuestos Internos (SII)., representan el 0,0071% de los habitantes del país.
Sólo a modo de referencia, Los “ultra ricos” (patrimonios sobre 100 millones de dólares) son aproximadamente sólo unos 290 individuos. (0,0014% de la población).
Nota: En todo caso, a las damas lectoras presentes, si usted es súper rica pero no tiene ese patrimonio, no se preocupe, usted no está incluida.
LOS HIJOS TONTOS DE LOS RICOS
Hay una aristocracia que nunca murió. Sólo cambió el caballo por un SUV alemán, la espada por un MBA de universidad boutique y el escudo familiar por una foto en LinkedIn con blazer azul marino y brazos cruzados. Son los herederos del poder. Los hijos tontos de los ricos. Una especie protegida por el ecosistema nacional, criada en parcelas, clubes de golf y colegios donde el mayor mérito académico consiste en no ahogarse con la colación.
Durante siglos la nobleza europea perfeccionó el arte de reproducirse entre primos. La genética hacía lo suyo: mandíbulas torcidas, delirios mesiánicos y una capacidad intelectual comparable a una puerta giratoria. Pero eran reyes. Si el príncipe babeaba sobre la armadura, el reino entero concluía que debía tratarse de “una señal divina”.
La colonia latinoamericana heredó esa tradición con entusiasmo. Los latifundistas no mezclaban sangre: la conservaban. Los mismos apellidos iban y venían como una playlist endogámica del poder. Los primos se casaban entre ellos, los parientes hacían negocios entre ellos y los nietos terminaban administrando ministerios, notarías o bancos aunque confundieran el PIB con una cerveza artesanal.
Y aquí estamos. Siglo XXI. Inteligencia artificial. Cohetes privados. Cirugías robóticas. Pero seguimos gobernados por el equivalente humano de un mueble mal armado.
El hijo tonto del rico tiene rasgos fáciles de detectar. Habla de “mérito” después de heredar tres departamentos. Cree que levantarse a las 9:30 es “mentalidad de tiburón”. Usa palabras como networking, mindset y disrupción porque jamás logró dominar sujeto y predicado. Estudia en universidades donde el examen de admisión consiste básicamente en llegar vivo al campus. Luego aparece mágicamente como gerente en la empresa del papá, aunque una vez intentó calentar agua en el microondas sin sacar la cuchara metálica.
Lo extraordinario no es que existan. Lo extraordinario es la devoción nacional hacia ellos. Cada cierto tiempo aparece uno corriendo un BMW a 264 km/h, destruyendo un grifo a peñascazos o insultando en un avión a un tripulante afroamericano. Y aun así, ahí siguen: directorios, gerencias, ministerios, campañas políticas y fundaciones “sin fines de lucro” con oficinas de lujo y asesorías pagadas por el Estado.
En política son especialmente fascinantes. Hijos de senadores convertidos en diputados. Nietos de alcaldes transformados en gobernadores. Hermanos instalados en empresas públicas y los peores como asesores en la Moneda. Una monarquía sin corona, pero con viáticos. La democracia latinoamericana terminó funcionando como un asado familiar donde los cargos públicos se reparten igual que los pedazos de carne y los choripanes.
El problema no es sólo el nepotismo. El problema es la mediocridad blindada. El hijo tonto del rico jamás enfrenta consecuencias reales. Si quiebra una empresa, “emprendió”. Si evade impuestos, “optimizó”. Si fracasa en política, lo mandan de embajador. Si destruye un país, lo invitan a dar charlas sobre liderazgo.
Mientras tanto, al ciudadano común se le exige excelencia olímpica para sobrevivir. Idiomas, posgrados, experiencia, manejo de software y sonreír mientras lo reemplazan por el sobrino inepto de alguien importante.
Porque el poder descubrió hace tiempo que la incompetencia hereditaria es funcional. El hijo brillante cuestiona. El hijo tonto obedece. Por eso las élites los reciclan como gerentes, parlamentarios o panelistas de televisión: adornos caros con capacidad limitada de pensamiento crítico. Golden retrievers con apellido compuesto.
Y así se perpetúa el sistema. El mediocre hereda al mediocre. El apellido pesa más que el talento. La cuna derrota al esfuerzo. El país avanza con el freno de mano puesto mientras una aristocracia de imbéciles administran las instituciones.
Los castillos desaparecieron, pero los idiotas hereditarios sobrevivieron. Ahora simplemente tienen oficina y acceso al presupuesto nacional. @MisColumnas