Las inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar, pueden simular pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se hace sabio. #MagnificaHumanitas
kafka terminaba así una carta a milena: «nunca tengo suficientes cosas tuyas en las manos» y a mí me parece extremadamente romántico porque es verdad que nunca se tienen suficientes cosas de la persona que quieres. yo si pudiera sostendría encantada su alma en mis manos
Mírala, tan feliz.. tan confiada.. tan tranquila...
Está a punto de quedarse sola. Cuando por fin le encontramos una adopción se echaron para atrás.
Nunca ha pisado una protectora.
Se va a morir. Se va a morir de pena.
Su dueño está muy enfermo, le prometí que le encontraría un buen hogar a Lis. Se lo prometí.
Le encontré un buen hogar, se ilusionó sabiendo que no iba a quedarse sola y ahora otro disgusto 😭 es lo que le falta.
Por favor. Te hablo a ti. A ti! No sé que puedes hacer... Pero haz algo 😭 Difunde, preguntale a ese amigo tuyo que estaba pensando en adoptar, pásalo en el grupo de WhatsApp de tus amigos... No lo sé. Haz lo que puedas por Lis, por favor.
Solo lo que puedas. Ni un poquito más
No puedes herir a alguien que ha leído a Tolstói, Dostoievski, Kafka, Nietzsche, Kierkegaard y Camus por diversión. Su serotonina abandonó el chat hace años.