Joe Cruz, catedrático de Filosofía y director del programa de ciencias cognitivas en el Williams College pone en duda algo que yo -y muchos otros- considerábamos cierto: que aprendemos a pensar escribiendo.
Cruz dice que la evidencia de que escribir sea el mejor modo de cultivar el pensamiento es débil y relativamente reciente. Se remonta, según él, al movimiento de writing across the curriculum de los años setenta. Concede que escribir sirve de andamiaje para la memoria y el aprendizaje autorregulado, pero, según él, no está demostrado que sea el proceso superior para pensar.
Recuerda la bonita hipótesis de James Britton de que descubrimos lo que pensamos al escribir pero la considera anecdótica e inconclusa. Por contra, apela al Fedro de Platón donde Sócrates critica la escritura porque el texto no responde, no se defiende ni dialoga. La inteligencia viva, dice Cruz, ocurre en la conversación, al hablar, responder y sostener una idea ante otros.
Esto es interesante de cara al pánico actual con la IA. Dice Cruz textualmente: “Creo que las universidades pueden permitir el uso de herramientas de escritura con IA sin socavar a la próxima generación de pensadores.” La alarma de muchos profesores nace de una premisa previa: que se piensa de verdad solo (o sobre todo) escribiendo. Pero si Cruz tiene razón, entonces la IA no “roba” el órgano mismo del pensamiento. Según él, el pensamiento se cultiva en la conversación viva: hablar, responder, defender una idea ante otros, atender, recordar y reajustar en el momento. Por eso privilegia el seminario sin guión frente al ensayo como prueba reina.
La crítica más demoledora a 'La bola negra', a cargo de Carlos F. Heredero @carlosfheredero, uno de los grandes maestros de la crítica cinematográfica en España. https://t.co/If0aDPEumZ
«Cuando nos damos cuenta de que las palabras pueden destruir algo bueno, maravilloso y querido, y que al guardar silencio podemos evitar causar el menor daño posible, es fácil permanecer callados»
Robert Walser.
Rosemary Hopcroft habla aquí de la capacidad que tienen los hombres, más que las mujeres, de focalizarse forma obsesiva en algo y dedicarle 24 horas al día 7 días a la semana. Esto tiene un coste alto pero estos hombres están dispuestos a pagarlo: divorcios, higiene descuidada, vida social pobre…
Pone como ejemplos a Nigel Richards, que memorizó diccionarios enteros y ganó mundiales de Scrabble incluso en idiomas que no hablaba. Feynman también hacía cálculo a todas horas, incluso en la cama. Otro caso es el de Oppenheimer aprendió neerlandés en seis semanas para dar una conferencia.
Esa diferencia, visible ya en la infancia y más frecuente en el espectro autista (también más común en varones), ayuda a explicar por qué en la cima de muchos campos hay más hombres. El rasgo habría sido más seleccionado en hombres porque el logro excepcional aumenta más las oportunidades reproductivas masculinas que las femeninas:
“En resumen: los hombres tienden más que las mujeres a centrarse de forma obsesiva en su tema, dejando de lado casi todo lo demás, y eso a menudo produce logros extraordinarios. Muchas veces esos logros solo benefician al propio interesado; pero en campos exigentes como la ciencia suelen tener un gran beneficio público. Por eso es probable que los avances más útiles para todos vengan, de forma desproporcionada, de hombres de alto CI y foco obsesivo. Merecen agradecimiento.”
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TADEO JONES Y LA LÁMPARA MARAVILLOSA. Mi crítica en Aceprensa @aceprensa de este cuarto largo del popular arqueólogo, que ofrece un guion trepidante, constante humor para todos y una animación más espectacular. De nuevo dirige Enrique Gato @enrique_gato https://t.co/cXBrhqiBIz
El creador de la primera escuela pública gratuita moderna en Europa fue un oscense. La abrió en Roma para los niños pobres de la Urbe y su modelo fue tan exitoso que se extendió por Europa. Conocemos a su creador con el nombre de san José de Calasanz.
Dolly Parton y Carl Dean se conocieron en 1964, cuando ella tenía 18 años, en una lavandería de Nashville.
El iba en el coche y lo vio salir del establecimiento. Inmediatamente paró el coche y la siguió. Ella diría más tarde que se quedó sorprendida de que él la miraba directamente a los ojos en lugar de mirarle a la delantera.
Se casaron dos años después, en secreto porque la compañía de discos de Dolly no quería que se supiera que estaba casada, y permanecieron juntos durante casi 59 años. Él murió en marzo de 2025, a los 82 años, y Dolly reconoció después que aprender a vivir sin la persona que había estado a su lado durante prácticamente toda su vida adulta estaba siendo muchísimo más difícil de lo que imaginaba.
Dolly Parton escribió el tema "I Will Always Love You" en 1973 para anunciar su salida del programa de televisión de Porter Wagoner y poner fin a una relación profesional que había durado siete años. Quería iniciar su carrera como solista y emprender su propio camino. Porter estaba enamorado de ella y ella, en cierto modo, también sentía algo muy profundo por él, pero quería permanecer fiel a su marido. Dolly le cantó la canción directamente en su oficina, como una forma de agradecerle todo el apoyo que le había dado y, al mismo tiempo, explicarle que necesitaba marcharse y continuar sola. Porter Wagoner se emocionó muchísimo al escucharla y le dijo que era la mejor canción que hab��a escrito.
Carl había permanecido siempre alejado de la fama. Era un hombre extremadamente independiente, reservado, feliz viviendo en su granja y sin ningún interés por aparecer en público. Dolly decía que precisamente por eso habían funcionado tan bien: él no necesitaba formar parte de su mundo, pero era el punto fijo al que ella siempre regresaba. Llegó a decir algo muy sencillo sobre su matrimonio: «Sin Carl, yo no estaría aquí».
Después de su muerte explicó que el duelo no consistía únicamente en echarle de menos. Después de sesenta años juntos tenía que aprender de nuevo cosas aparentemente insignificantes: cambiar rutinas, costumbres y hábitos construidos durante toda una vida.
Los primeros meses se refugió en el trabajo, pero había proyectos que era incapaz de afrontar porque sabía que la obligarían a conectar con emociones que en ese momento no podía soportar. En una ocasión, después de un desfile en Dollywood, se metió en una furgoneta y rompió a llorar durante mucho tiempo. Llevaba semanas conteniendo todo lo que sentía.
También contó que durante la enfermedad de Carl había estado tan pendiente de cuidarlo que dejó de cuidarse a sí misma. Y después llegó lo que ella llamaba «el año de las primeras veces»: las primeras fiestas sin él, el primer aniversario de boda sin él y finalmente el primer aniversario de su muerte. Cada una de esas fechas significaba enfrentarse otra vez a su ausencia.
Pocos días después de perderlo publicó " If You Hadn’t Been There" una canción dedicada a él. Decía que una parte de ella sentía alivio porque Carl había sufrido mucho durante sus últimos años y por fin estaba en paz, pero que la otra parte sabía que iba a echarlo de menos y a desear que estuviera a su lado todos los días durante el resto de su vida.
Dolly definía lo suyo como «una gran historia de amor de las de antes». Se habían conocido siendo prácticamente una niña y habían pasado sesenta años juntos. Y quizá una de las cosas más bonitas que dijo después de perderlo fue que las grandes historias de amor en realidad no terminan: continúan existiendo en la memoria, en las canciones y en todo aquello que una persona deja dentro de la otra.
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«Un escritor no siempre comienza con una idea para después limitarse a convertirla en palabras. A menudo escribe para descubrir qué piensa, y el texto adquiere valor precisamente porque durante el trayecto aparecen relaciones, intuiciones y posibilidades que no estaban previstas al comienzo.»
«La irrupción de la inteligencia artificial resulta especialmente interesante aquí porque introduce una máquina extraordinariamente eficaz en producir lenguaje dentro de una actividad cuyo valor más profundo quizá resida, paradójicamente, en no saber de antemano qué lenguaje estamos buscando.»
«Hay momentos en los que la mejor estrategia no consiste en forzar el texto hacia un destino previamente fijado, sino en escuchar lo que el propio texto empieza a pedir.»
«Los artistas […] a menudo ignoran qué están buscando exactamente. Crean para averiguarlo. […] Un modelo de IA suele escribir porque ya conoce estadísticamente la respuesta más probable. Un escritor escribe, muchas veces, porque todavía no la conoce. El texto no es el resultado del pensamiento. Es el lugar donde el pensamiento acontece.»
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Hablar con desconocidos nos hace más felices de lo que creemos:
Vivimos rodeados de oportunidades diarias para conectar con desconocidos -en el tren, en la oficina, en una sala de espera o simplemente al cruzarnos con alguien- y, sin embargo, las dejamos pasar. Nos refugiamos en los auriculares, el móvil o el silencio porque anticipamos que hablar con un desconocido será incómodo, que expresar gratitud resultará forzado o que pedir ayuda será una molestia.
Nick Epley, psicólogo de la Universidad de Chicago, demuestra en su libro A Little More Socialque esas predicciones suelen estar profundamente equivocadas: somos demasiado pesimistas sobre cómo responderán los demás.
Un experimento con viajeros de tren en Chicago lo ilustra con claridad. Los participantes creían que se sentirían mejor manteniéndose en soledad o haciendo lo de siempre. Cuando se les asignó al azar una de esas opciones, ocurrió exactamente lo contrario: quienes iniciaron una conversación con el desconocido de al lado reportaron la experiencia más positiva; quienes permanecieron en silencio, la menos agradable. Nuestras expectativas no solo fallan, a menudo van en dirección opuesta a la realidad.
La buena noticia es que no hace falta convertirse en un extrovertido empedernido ni transformar cada encuentro en una charla profunda. Basta con ser un poco más social y reconocer las oportunidades fáciles que ya están ahí, aprovecharlas con frecuencia y convertirlas en hábito. Tanto introvertidos como extrovertidos se benefician de manera similar.
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Magnífica entrevista a José Mota @JoseMotaTV de Luis Luque @luisluque24 en ‘Aceprensa’ @Aceprensa en torno a su primera película como director: ‘Arriba Tutto’. Una lección magistral sobre el gran valor de la comedia y sobre la alegría de ser buena gente. https://t.co/NM0OkTuFCk