Pese a todo, el 28 de julio lo volveré a celebrar. Ese día no se me borra de la cabeza. Esa fecha para mí no puede pasar por debajo de la mesa porque ese día el pueblo de Venezuela dijo claramente: ¡Basta!
Que carguen con su cruz los que pretenden desconocer la voluntad popular, que el mundo entero recuerde quienes se roban elecciones y ese día salieron a hacerle comparsa a Súper Bigotes.
@estendenciavzl@wsquijada@tv2norge Buena manera de lavarse las manos, no es ingeniero, no es arquitecto, es económista y es diputado, es parte de los causantes de la tragedia
@eliaspino No hay necesidad de filmar los daños, con verlos acampar fuera de los edificios, basta y sobra, nadie sensato, con su hogar libre de riesgo, vive en la calle
@ElUniversal Samuel Moncada, como todos los chavistas Maduristas, sabe muy bien de lo que habla, ellos fueron los creadores de esa miserable y millonaria, llamada "granjas de bots", ahora que aguanten
Mientras el alcalde del Municipio Chacao hacía un show con los perros roboticos, inútiles para esta contingencia, el Presidente @nayibbukele se aseguraba de tener un equipo de rescatistas de primer mundo.
Esa es la diferencia entre un político mediocre y un líder genuino.
@nelsonpvzla2@MariaGArocha El SUNAVI, es una aberrante creación del chavismo para ganar votos, y los vivos y descarados inquilinos se aprovechan para vivir del pendejo, que quiso resguardar su pensión de vejez con un inmueble
Esos jueces que sólo siguen “órdenes de arriba” sin respetar las únicas órdenes que sí deben cumplir (las que surgen de la Constitución y la Ley) no sólo son legalmente responsables de sus actos, también tendrán que huir por siempre de la vergüenza que evocarán sus nombres.
Han pasado 125 noches desde aquel 8 de febrero, el día en que dejé atrás 535 días de sombras, soledad e injusticia. Al reencontrarme con la luz y recuperar la calma interna, comprendí una verdad que me duele: el país que me circunda, sin saberlo, tambien esta preso. Ambos compartimos un mismo cautiverio, el mío mas pequeño. Mi país apenas empieza a descubrir que también lleva un grillete invisible, un custodio en la puerta y la prohibición de soñar al ritmo de sus propios anhelos. Venezuela esta descubriendo, lenta y progresivamente, al igual que yo, que su compás vital fue interrumpido abruptamente. Y como yo ahora, toda la nación comienza a entender que el despojo comenzó mucho antes. Antes de mi violenta detención, yo ya vivía normalizando los ultrajes a mi ciudadanía: micrófonos clausurados en medios que antes me tendían a mi y a mi grupo político la mano; sentencias judiciales que eran groseras parodias de la ley dictadas por jueces militantes del gobierno; y algunas aulas universitarias que cerraban mis materias y silenciaban "justificadamente" mis contactos con la juventud. Aceptaba la anomalía como parte del paisaje porque sabía que era la consecuencia lógica de que unos pocos, los eternos culpables rojos -ahora desesperadamente vestidos de azul-, los que ahora nos obligan a pedir perdon, se habían robado la República. Son los mismos culpables que hoy pretenden transmutarse en inocentes, amparados por sus cómplices, los apaciguadores de siempre; los media tinta de siempre; esos que antes y ahora me piden bajar el tono, inclinar la cabeza y claudicar bajo los eufemismos del diálogo y el perdón sin justicia. Hoy, desde esta pecera forzada que simula confort, observo a una nación, que al igual que yo cuando al fín recupere mi libertad, se verá obligada a renovar sus credenciales de existencia: sus "papeles" de identidad, su licencia de conducir, sus solvencias financieras... el absurdo burocrático de tener que pedir permiso para "ser" de nuevo. Yo, nuevamente ciudadano, la nación, nuevamente república... Nos encontramos en el mismo umbral. Mientras cargamos el peso del grillete y el asedio, nos toca mirarnos de frente y descifrar las preguntas esenciales: ¿para qué queremos ser libres?, ¿para tropezar con la misma piedra?, ¿o para inaugurar, por fin, un verdadero destino, verdaderamente libre, justo, democrático?... ¿Queremos realmente ser libres o nos da miedo serlo?... Entonces, ¿estamos preparados para serlo ya?...
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El olvido no es una opción válida en momentos de vacíos institucionales. Una naci��n debe apelar a la memoria de la verdad cuando otros llaman al perdón forzado. Para los culpables todo ha sido forzado: nos desaparecieron forzadamente a más de 2000 vzlanos, amargando la vida de nuestras familias; luego forzadamente dictaron una Ley de Amnistía que incumplen; y ahora, forzadamente, por presión internacional liberan a algunos selectivamente. Desean que lo superemos, que los perdonemos y que vayamos con ellos, a la nada… al olvido… Para recomponer el país y restablecer la República, necesitamos justicia y justicia es memoria… y en nuestra memoria reciente de pueblo, hay historias ciudadanas de virtud. Tengámoslas presente. No las olvidemos…
@eduardomenoni@VoiceOverUp Y pensar que con todos los mil millones robados por la plaga roja, Venezuela podia estar más iluminada que árbol de navidad, o el Catatumbo, tenía que llegar el "odiado" imperio a cubrir nuestra necesidad de electricidad