Qué país más raro. No quieren sacrificar su ganadería, agricultura, pesca, industria y energía a cambio de burocracia, armamento y tapones unidos a las botellas.
Siento un poco de rechazo por la gente que hace de su trabajo, su personalidad. Nunca hablan de otros temas, no tienen hobbies, siempre viven hablando de lo que les pasa en su empresa o donde trabajan o de lo que les toca hacer o de cómo su jefe se comporta y así sucesivamente.