Porque tener un buen corazón no te protege del dolor. Te vuelve más sensible a él, más consciente, más expuesto. Y quienes sienten así, cargan más de lo que nadie ve.
Ya no soporto otro desamor de nadie, sean amigos, familia o parejas... Dios sabe lo puro que es mi corazón y me pone triste sentir que siempre soy la última opción en todo aquello que pongo primero.
La única persona de la que me enamoré y con quien quería pasar el resto de mi vida, se convirtió en mi mayor lección. Así que no, no me interesa saber nada de nadie.