Antes pensaba que necesitaba más motivación.
En realidad necesitaba menos distracciones, menos ego y menos excusas disfrazadas de “esperar el momento correcto”.
El verdadero crecimiento personal es dejar de justificar que eres una persona intensa y simplemente serlo. Sin rebajar tus comentarios, sin culpabilidad, sin miedo, sin necesidad de aprobación. Abrazar la intesidad porque nos permite ser creativos, pasionales, humanos.
Mi momento mas maduro ha sido aprender a amar el desapego, si alguien me acompaña, está bien; si no, tambien, si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro; si no, lo respeto, cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
Nadie te debe nada.
No reconocimiento, no atención, no justicia.
Aceptar esto no te vuelve frío, te vuelve libre.
Esperar menos de los demás te permite dar más sin resentimiento.
Y cuando no exiges del mundo lo que solo puedes darte tú,
por fin dejas de depender de él.