Es la tercera vez que #Corea del Sur gana en su debut mundialista.
Antecedentes:
📍 Corea - Japón 2002 - 2-0 Polonia 🇵🇱
📍Alemania 2006- 2-1 frente a Togo 🇹🇬
#FIFA#mundialdefútbol2026#Worldcup
Podes ponerte la camiseta del 2001, que cada jugador salga con los apellidos que hicieron grande a la Institución, pero lejos están de tener la sangre, el temperamento y la grandeza de aquellos que enaltecieron al club.
#bocajuniors#libertadores#boca
EL PERIODISMO QUE NOS GUSTA 😏🔥
Increíble momento en pleno móvil de AZZ. Una fanática de Boca Juniors lo apuró en vivo… y terminó pasándole el Instagram.
🔙🇧🇷 Esta fue la ÚNICA FINAL INTERNACIONAL que ganó Flamengo ante un club argentino:
❌ DERROTA en la Supercopa Sudamericana 1995 vs. Independiente.
❌ DERROTA en la Copa Mercosur 2001 vs. San Lorenzo.
❌ DERROTA en la Copa Sudamericana 2017 vs. Independiente.
✅ VICTORIA en la Copa Libertadores 2019 vs. River Plate.
❌ DERROTA en la Recopa Sudamericana 2026 vs. Lanús.
🌐 Todos los registros estadísticos EN VIVO están en https://t.co/hmQtYejtAi
Hoy, que es el cumpleaños de Miguel Merentiel, es momento de recordar esta barbaridad que hizo contra Bayern Munich.
Le gana en velocidad a Tah, deja pintado a Stanišić y definición TOP ante Neuer…
😮�
Venezuela: cuando la izquierda elige el lado del verdugo
La izquierda latinoamericana no tiene un problema de información.
Tiene un problema de honestidad intelectual.
Porque si algo quedó brutalmente expuesto con Venezuela es que los derechos humanos, para muchos, no son un principio: son un recurso retórico. Se usan cuando el victimario es ajeno y se archivan cuando el victimario es propio.
Ahí está la escena obscena: indignación eterna con las dictaduras del pasado —justificada, necesaria— y silencio cómplice frente a una dictadura viva, activa y feroz.
Venezuela.
No fue un presidente. Fue un impostor con poder armado.
No cayó un presidente democrático.
No fue derrocado un gobierno legítimo.
No hubo golpe.
Fue detenido el jefe de un régimen cívico-militar, sostenido por la fuerza, el fraude y el terror.
Hablar de “intervención” es una mentira deliberada. En Venezuela no había institucionalidad que defender. Había un poder usurpado, elecciones robadas, presos políticos, tortura sistemática y un éxodo de dimensiones bíblicas.
Ocho millones de personas huyeron de su país.
Ocho millones.
Eso no lo produce una “democracia imperfecta”.
Eso lo produce una dictadura.
El escándalo no es la detención. Es el silencio previo.
La hipocresía no empieza ahora. Empieza mucho antes.
Empieza cuando durante años no dijeron una palabra por:
•los opositores encarcelados
•los estudiantes reprimidos
•los periodistas perseguidos
•los militares que disparaban contra civiles
•los venezolanos caminando miles de kilómetros para sobrevivir
Ahí no había marchas.
Ahí no había comunicados.
Ahí no había indignación.
Pero hoy, cuando el responsable máximo es detenido, aparecen los defensores de la “soberanía”, el “diálogo” y la “paz”.
No es pacifismo.
Es cinismo.
El cuento del petróleo
Ahora se preocupan por el petróleo venezolano. Los mismos que jamás se preocuparon por los venezolanos.
Cuando Rusia y China manejaban el poder real del país, la soberanía no importaba.
Cuando se robaban elecciones, el diálogo no importaba.
Cuando se violaban derechos humanos, el respeto institucional no importaba.
Pero hoy, de golpe, todo eso es un drama.
No es preocupación por Venezuela.
Es duelo ideológico.
El festejo que los delata
Mientras millones de venezolanos en el mundo festejan el fin de quien los sometió durante años, acá se repudia la detención. No por amor a la democracia, sino por fidelidad a un relato que ya no resiste los hechos.
La izquierda que alguna vez dijo “Nunca Más” hoy practica el “depende”.
Depende de quién torture.
Depende de quién robe elecciones.
Depende de quién oprima.
Y cuando los principios dependen, dejan de ser principios.
El espejo final
La historia es cruel con los cómplices. No con los que se equivocan, sino con los que eligen callar cuando el verdugo les resulta simpático.
No se puede condenar a Videla y justificar a Maduro.
No se puede hablar de derechos humanos con excepciones.
No se puede defender al pueblo sólo cuando coincide con la ideología.
Esta vez, la careta se cayó.
Y lo que quedó a la vista no fue preocupación por Venezuela,
sino nostalgia por una dictadura.
Hablan de derecho internacional desde un restó de Palermo Rúcula mientras 8 millones de venezolanos tuvieron que exiliarse por la masacre chavista.
La comodidad moral también es una forma de cinismo.
Me parece una falta de respeto total que los venezolanos que viven en Venezuela estén celebrando sin pedirle autorización primero a la izquierda argentina.