Ya estamos grandes para ser malas personas. Vayan a terapia, tráguense un cuarzo, pásense un huevo, respiren profundo; abracen un árbol, vayan al mar, sanen lo que tengan que sanar, pero háganse responsables de lo que son y dejen de joder.
Aprendí a soltar sin enojo. A dejar que lo que ya no vibra conmigo siga su camino. No todo lo que se va es pérdida, a veces es espacio para lo que sí merece quedarse.