Lo que pasó en Querétaro es un reflejo de las masculinidades tan débiles que hay en México, tan vergonzosas. No se le puede llamar "hombre" a quién golpea a mujeres o niños, todavía dejar a hombres desvestidos, ahí se ve el morbo con el que aún ven el cuerpo, asco de "hombría"
Monterrey presume orden, disciplina y cultura del esfuerzo. Pero hay algo que pocas veces nombramos: También es una ciudad profundamente punitiva.
Cuando alguien falla, el reflejo casi automático de nuestra cultura empresarial es señalar, exhibir, expulsar.
Cuestionar el punitivismo no es defender el daño ni pedir impunidad. Es preguntarnos si la única forma de hacer justicia es castigando y haciendo sufrir.
Es preguntarnos si una ciudad que responde al conflicto con miedo y exclusión puede realmente construir comunidad.
Cuando el análisis profundo desaparece, lo que queda no es claridad moral, sino obediencia emocional.
Y una sociedad que deja de pensar en capas es mucho más fácil de mover, dividir y manipular.
— El sociólogo gradista.
“Si no eres de Venezuela no opines”
Columna: El sociólogo gradista.
06/01/2026.
El análisis político puede esperar, hoy interesa entender cómo reaccionamos y cómo pensamos colectivamente cuando el tema explota en redes. 🧵👇
Pensar en segundo y tercer plano exige algo hoy escaso:
tolerar la incomodidad del conflicto y no tener respuestas claras.
Tal vez el mayor riesgo no es estar del “lado equivocado” del debate,
sino acostumbrarnos a no pensar más allá del primer impulso.