No voy a defender a Celeste Amarilla. Es responsable de sus dichos y actos. Pero que salga hasta la ONU a defender a Mbappé cuando hizo esto frente a miles de millones de espectadores, es de una hipocresía mundial.
Dar desde el miedo, hacerse “necesario” para el otro, no es dar desde un lugar real, cuando das desde el corazón, cuando te nace, sin expectativas ni miedos. Se siente inmenso.