@RamonEspinar Rodri nunca dijo públicamente que quería jugar en el Madrid. Dijo que no se le puede cerrar la puerta a los mejores clubs del mundo y que haber jugado en el Atlético no era un impedimento para jugar en el Madrid.
Falangistas metían ratas en las vaginas de las presas.
Testimonio de Eudaldo Felipe Nuez, desarrolló el servicio militar en el cuartel de La Isleta entre los años 1936-1938.
«(…) A las mujeres embarazadas las ponían en aquella frías camillas metálicas, las abrían de piernas, se las amarraban y les metían las ratas que traía Juan «El Cebollero» de Falange en una jaula de calandras, parecían enseñadas, porque desde que las soltaban iban directas a las vaginas, mordían un poco por fuera los labios y luego entraban muy rápidas y las devoraban por dentro. Nunca en mi vida escuché gritos de dolor tan fuertes, se me quedaron grabados en mis oídos por siempre mientras fregaba los pisos del centro de detención ubicado en la trasera de la calle Triana, allí solo llevaban mujeres a las que si eran jóvenes y bonitas las violaban, si eran mayores las colgaban por la piernas boca abajo varios días pa darles leña con las varas de acebuche y las pingas de buey. «La Casa de los Horrores» la llamaba mi primo Macario, el que fue futbolista, no podíamos renunciar a aquel horrible trabajo porque los dos eramos soldados, nos llevaban cada noche en un pequeño camión con material de limpieza del cuartel, solo sacábamos mucha sangre, sesos, trozos de vagina, pezones cortados, pechos enteros metidos en bolsas de papel. Había siempre por allí un médico de Las Palmas, se llamaba Don Antonio Marrero Portugués, se encargaba de mirarles la tensión a las que estaban casi muertas o la temperatura, todavía no entiendo que función tenía porque lo que les hacían era incurable, tal vez pa saber el tiempo que durarían vivas y seguirles haciendo daño hasta la muerte. Me acuerdo de los niños que metían en una sala contigua a las de tortura, un cuarto frío, sin muebles, donde los menores oían los gritos de sus madres, a veces llevaban alguno pa que vieran como las destrozaban y dieran algún dato de la información que pedían los torturadores. Lo que no olvido son las ratas de cloaca casi negras, sus chillidos cuando olían la sangre o las entrañas de aquellas pobres mujeres…»
Entrevista realizada por Francisco González Tejera, en el barrio de Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria), el 5 de julio de 1987.
María Vázquez.
Le cortaron los pezones, entre otras innombrables barbaries, siendo brutalmente torturada y violada en la prisión de Pontedeume, donde fue conducida a palos tras el golpe militar de 1936, sometida también a escarnio público.
Cansados de darle martirio la fusilaron en la playa de Miño – La Coruña el 19 agosto de 1936.
Cuando los fascistas quisieron asesinarla por la espalda, a pesar de estar destrozada, sacó fuerzas para plantarles cara y gritarles: «Cobardes, sed valientes y disparad de frente a una mujer».
Su casa fue saqueada y sus libros quemados. Su vida, su labor y su memoria sepultadas por el franquismo.
El enterrador al ver el estado de su ultrajado cuerpo quedó totalmente conmocionado.
Se llamaba María Vázquez Suárez, ejerció durante 12 años como maestra extendiendo los valores pedagógicos gratuitos, humanistas, feministas y laicistas de la segunda república.
Quienes la conocieron cuentan que era una persona muy sensible y entregada a su labor.
La primera mujer en hablar en público en Miño defendiendo, entre otras causas, los derechos de las mujeres.
María Vázquez no fue la única víctima del golpismo fascista y genocida, alrededor de 60.000 maestros y maestras fueron represaliad@s, siendo ellas las que sufrieron una represión más específica, machista y desproporcionada, para eliminar el modelo de mujer liberada de la segunda república, exterminando por ello un número significativo de maestras con extrema violencia de género, con violaciones y torturas previas a los fusilamientos, sobre todo en zonas rurales.
La consigna del franquismo era: «Escuelas vacías y más de mujeres»
El cura de Miño, Manuel Porta, dijo: «Afirmo con todos los caracteres de la realidad, que las alumnas que ha tenido María llevan en la frente el estigma rojo, que únicamente desaparecerá con la muerte.»
Unos días después del fusilamiento de María Vázquez un falangista le espetó en la cara a una de sus alumnas: «¿veis estos zapatos manchados de sangre? Pues es la sangre de vuestra profesora, la maté yo mismo.»
Después el franquismo, la sección femenina y los curas empezaron a formar mujeres sumisas y serviles a los hombres y útiles al régimen.
P.d. – Dedicado a una alumna mía que dijo hace poco en clase que con Franco se vivía mejor.
(Texto original de Jorge Núñez Jiménez)
@71Karonte52703@GxlDeManutinho La Llorera, magnífico lugar, Simeone y los atléticos lo conocen muy bien. Suelen ir los que quedan en blanco temporada tras temporada. Aunque dicen que tampoco tiene playa. Qué pena que este año vuelva a ser vuestro lugar de vacaciones. Disfrutadlo!