Mi salud mental está por encima de todo y de todos. Estoy dejando de contestar mensajes, rechazando llamadas, terminando amistades, finalizando relaciones y despegándome de cualquier cosa que afecte mi paz mental.
Lo estoy haciendo sin dudarlo, y espero que todos hagan lo mismo
Hazte tan ocupado, tan disciplinado y tan determinado que no tengas tiempo para saber qué está sucediendo en la vida de otras personas, haciendo comparaciones tontas o teniendo opiniones irracionales.
Mantente enfocado y dedicado a ti mismo.
Les pido una disculpa a todas las personas que han querido intentar algo conmigo y tuve que alejarlos por su bien, yo no soy alguien que llena vacíos utilizando a personas.
Me rehusó a ser el tipo de persona que se incomoda por el tráfico, que le grita a un cajero o permite que se arruine su día por un café derramado.
Aspiro a ser alguien que mantiene la compostura y quiere ver el bien en todas las cosas incluso aunque no salgan como lo planeado.
Mi personalidad confunde a la gente.
Me gusta mucho estar solo, pero soy sociable y extrovertido, a veces soy super callado, a veces soy escandaloso, a veces no tengo nada que decir y a veces no me puedo callar.
Siento las energías y me adapto.
Hay personas que puedes llevar en el pecho y aún así no abrirles la puerta.
Recordar con ternura y elegir no volver.
Sanar es honrar lo que fue sin arriesgar la paz que por fin construiste.
Mi rasgo más maduro fue admitir que:
Por todo lo que me tocó vivir, a veces soy una persona difícil de llevar. Sobrepienso todo,
me disparo con facilidad y puedo ser complicado de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando, sigo lleno de amor y mi corazón es puro.
Yo no dejo ir a las personas hasta que no me queda otra opción.
Agradece siempre por lo que hoy tienes, ora con fe por aquello que anhelas y trabaja cada día para hacerlo realidad. Pero, por encima de todo, pon tus planes en las manos de Dios, porque cuando Él guía tus pasos y bendice tu camino, todo sucede en el momento perfecto.
Confia, persevera y nunca dejes de creer.
A veces nos ahogamos en un vaso de agua olvidando que somos un océano entero.
Nos preocupamos tanto por el rumbo de las olas que se nos olvida aprender a nadar en el presente.
Y no estoy hablando de océanos.
Confía.
Quizás hoy no tengas todas las respuestas que buscas, pero tienes algo más valioso: a Dios en tu corazón que conoce el camino. No necesitas ver toda la ruta para seguir avanzando; basta con saber que Él camina contigo.
A mi la verdad me dejo de importar eso de "porque con otros si y conmigo no", si una persona no te incluye en sus planes (sea amigo o pareja) no tienes porque molestarte, aprende a alejarte cuando no te tomen en cuenta y ya.
Tan cortita que es la vida, y a veces nos complicamos tanto con cosas que no valen la pena. Nos preocupamos por lo que no podemos cambiar, dejamos para después lo que nos hace felices y nos olvidamos de disfrutar lo que realmente importa. Y un día te das cuenta de que el tiempo sí pasa rápido. Que al final, casi nunca recuerdas las preocupaciones, sino los momentos sencillos, las risas sin razón, las personas que quieres y esa sensación de paz.
A veces creo que vivir también es aprender a complicarnos un poquito menos y sentir un poquito más.
Al final, la vida también se trataba de perder el tren o de subirse al equivocado, de bajarse en ciudades lejanas y, aun así, sentirse en casa por un rato. De cambiar el rumbo cuando ya parecía decidido, porque el alma nunca fue de ir en línea recta. Fue incendio, curva y desvío.
Quizá crecer nunca fue tenerlo todo resuelto, sino aprender a abrazar todo lo incierto del trayecto.