Para reconocer la voz de Dios, puede ayudarnos ante todo el silencio, que favorece la atención y el recogimiento. Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por interés. En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece. https://t.co/Y7qEwjKQUf
¡El primer protocolo en el mundo con Ivermectina, Mebendazol y Fenbendazol en el tratamiento del cáncer ha sido revisado por pares y publicado el 19 de septiembre de 2024!
( Comparto este artículo realizado por un grupo de médicos que crearon el Primer Protocolo con ivermectiva, fenbendazol y mebendazol para el tratamiento del cáncer. Para quien le sea de utilidad.
Personalmente sigo promocionando la TREMENTINA. Cada quien elige su proceso de sanidad)
El futuro del tratamiento del cáncer comienza AHORA.
Agradecimientos a los autores principales Ilyes Baghli y Pierrick Martinez por su increíble y inspirador trabajo, al Dr. Paul Marik de la FLCCC por su extenso trabajo en medicamentos reutilizados y a cada coautor que trabajó arduamente para dar vida a este artículo.
Espero que este artículo revisado por pares siente las bases para un futuro completamente nuevo en el tratamiento del cáncer.
RESUMEN
La teoría de la conexión mitocondrial-célula madre (MSCC) sugiere que el cáncer se origina a partir de la insuficiencia crónica de la fosforilación oxidativa (OxPhos) en las células madre.
Esta insuficiencia de OxPhos conduce a la formación de células madre cancerosas (SCs) y un metabolismo energético anormal, que finalmente resulta en malignidad.
Este concepto integra dos teorías bien establecidas: la teoría de las células madre cancerosas y la teoría metabólica. Basándose en conocimientos de biología molecular, farmacología y estudios clínicos, este manuscrito introduce un protocolo ortomolecular híbrido que apunta a la MSCC. El protocolo incluye 7 recomendaciones terapéuticas, que consisten en ortomoléculas, medicamentos y terapias adicionales. El objetivo de este protocolo ortomolecular híbrido es lograr efectos aditivos y sinérgicos para mejorar la fosforilación oxidativa (OxPhos), inhibir los combustibles primarios de las células cancerosas (glucosa y glutamina), y apuntar a las células madre cancerosas (CSCs) y las metástasis.
Así, numerosos experimentos sugieren que enfocar la MSCC podría ser un enfoque terapéutico potencial para el tratamiento del cáncer.
PROTOCOLO ORTOMOLECULAR HÍBRIDO PROPUESTO
1. Ivermectina
* Cánceres de bajo grado: Dosis de 0.5 mg/kg, 3 veces por semana (Guzzo, et al., 2002).
* Cánceres de grado intermedio: Dosis de 1 mg/kg, 3 veces por semana (Guzzo, et al., 2002).
* Cánceres de alto grado: Dosis de 1 mg/kg/día (de Castro, et al., 2020) hasta 2 mg/kg/día (Guzzo, et al., 2002). Todas estas dosis se han establecido como tolerables para humanos (Guzzo, et al., 2002).
2. Vitamina C Intravenosa
* Cánceres de grado intermedio y alto: Dosis de 1.5 g/kg/día, 2-3 veces por semana (Fan, et al., 2023). Establecida como una dosis no tóxica para pacientes con cáncer (Wang, F., et al., 2019).
3. Vitamina D Oral
* Todos los grados de cáncer: Dosis de 50,000 UI/día para pacientes con un nivel en sangre ≤ 30 ng/mL; 25,000 UI/día para niveles entre 30-60 ng/mL; y 5000 UI/día para niveles de 60-80 ng/mL.
Se ha establecido que esta es una dosis no tóxica (Cannon, et al., 2016; Ghanaati, et al., 2020; McCullough, et al., 2019).
* Es necesario alcanzar un nivel en sangre de 80 ng/mL de vitamina D (25-hidroxivitamina D (25(OH) D)) (Kennel, et al., 2010; Mohr, et al., 2014; Mohr, et al., 2015).
Este nivel no es tóxico (Holick, et al., 2011). Una vez alcanzado, debe mantenerse con una dosis diaria reducida de 2000 UI/día (Ekwaru, et al., 2014). La concentración de vitamina D en sangre debe medirse cada dos semanas para dosis altas y mensualmente para dosis más bajas.
4. Zinc
* Todos los grados de cáncer: Dosis de 1 mg/kg/día, establecida como no tóxica para pacientes con cáncer (Hoppe, et al., 2021; Lin, et al., 2006).
El rango de referencia para la concentración sérica de zinc es de 80 a 120 µg/dL (Mashhadi, et al., 2016; Yokokawa, et al., 2020). Una vez alcanzado este nivel, debe mantenerse con una dosis diaria reducida de 5 mg/día (Li, et al., 2022).
La concentración de zinc en sangre debe medirse mensualmente.
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1. Vitamina C intravenosa
* Cánceres de grado intermedio y alto: Dosis de 1.5 g/kg/día, 2-3 veces por semana (Fan, et al., 2023). Establecida como una dosis no tóxica para pacientes con cáncer (Wang, F., et al., 2019).
2. Vitamina D oral
* Todos los grados de cáncer: Dosis de 50,000 UI/día para pacientes con un nivel en sangre ≤ 30 ng/mL; 25,000 UI/día para niveles entre 30-60 ng/mL; y 5,000 UI/día para niveles de 60-80 ng/mL.
Establecida como una dosis no tóxica (Cannon, et al., 2016; Ghanaati, et al., 2020; McCullough, et al., 2019). Es necesario alcanzar un nivel en sangre de 80 ng/mL de vitamina D (25-hidroxivitamina D (25(OH) D)) (Kennel, et al., 2010; Mohr, et al., 2014; Mohr, et al., 2015). Este nivel no es tóxico (Holick, et al., 2011).
Una vez alcanzado, debe mantenerse con una dosis diaria reducida de 2,000 UI/día (Ekwaru, et al., 2014). La concentración de vitamina D en sangre debe medirse cada dos semanas para dosis altas y mensualmente para dosis más bajas.
3. Zinc
* Todos los grados de cáncer: Dosis de 1 mg/kg/día, establecida como una dosis no tóxica para pacientes con cáncer (Hoppe, et al., 2021; Lin, et al., 2006). El rango de referencia para la concentración sérica de zinc es de 80 a 120 µg/dL (Mashhadi, et al., 2016; Yokokawa, et al., 2020). Una vez alcanzado este nivel, debe mantenerse con una dosis diaria reducida de 5 mg/día (Li, et al., 2022). La concentración de zinc en sangre debe medirse mensualmente.
4 Ivermectina
* Cánceres de bajo grado: Dosis de 0.5 mg/kg, 3 veces por semana (Guzzo, et al., 2002).
* Cánceres de grado intermedio: Dosis de 1 mg/kg, 3 veces por semana (Guzzo, et al., 2002).
* Cánceres de alto grado: Dosis de 1 mg/kg/día (de Castro, et al., 2020) hasta 2 mg/kg/día (Guzzo, et al., 2002). Todas estas dosis se han establecido como tolerables para humanos (Guzzo, et al., 2002).
5. Benzimidazoles y DON
* Cánceres de bajo grado: Mebendazol: Dosis de 200 mg/día (Dobrosotskaya, et al., 2011).
* Cánceres de grado intermedio: Mebendazol: Dosis de 400 mg/día (Chai, et al., 2021).
* Cánceres de alto grado: Mebendazol: Dosis de 1,500 mg/día (Son, et al., 2020) o Fenbendazol: 1,000 mg 3 veces por semana (Chiang, et al., 2021). Todas estas dosis se han establecido como tolerables para humanos (Chai, et al., 2021; Chiang, et al., 2021; Son, et al., 2020). Los benzimidazoles pueden ser reemplazados o combinados con DON, administrado sin toxicidad, de manera intravenosa o intramuscular: 0.2 a 0.6 mg/kg una vez al día; o por vía oral: 0.2 a 1.1 mg/kg una vez al día (Lemberg, et al., 2018; Rais, et al., 2022). Los benzimidazoles son mucho más fáciles de obtener que DON. Sin embargo, para cánceres metastásicos, que dependen en gran medida de la glutamina (Seyfried, et al., 2020), se debe considerar una combinación de DON y benzimidazoles (Mukherjee, et al., 2023).
6. Intervenciones dietéticas
* Todos los grados de cáncer: Dieta cetogénica (dieta baja en carbohidratos y alta en grasas, de 900 a 1500 kcal/día) (Weber, et al., 2020). La terapia metabólica con cetonas consiste en aproximadamente 60-80% de grasas, 15-25% de proteínas y 5-10% de carbohidratos fibrosos. Se necesita una hidratación adecuada y comidas cetogénicas de alimentos enteros de un solo ingrediente para lograr una puntuación del índice glucosa-cetona (IGC) de 2.0 o menos (Meidenbauer, et al., 2015; Seyfried, Shivane, et al., 2021).
In 2008, Sister Lucia of Fatima sent a letter to a Cardinal in Rome.
Inside was a prophecy about the end of the world.
Most Catholics have never heard it.
When you read it, you'll understand why everything is collapsing:
🧵
My mother used one knife for everything. She’d prep the chicken, chop eggs for the salad, and then wipe it off to butter the bread. Everything happened on that same old wooden cutting board—I can still smell the seasoned oak if I close my eyes.
There were no hand sanitizers, no organic sprays, and zero panic. And you know what? I don’t remember any of us ever getting sick from it.
Sundays smelled like roast chicken and pan-fried potatoes. There were no delivery apps, no fast-food runs—just a heavy pot simmering on the stove and the sound of laughter echoing around the family table. Life was just... warmer back then. More human.
We took our school lunches in brown paper bags that sometimes got a little greasy from the sandwich inside. A slice of bread, maybe a small treat... and the agonizing wait for the bell to ring so we could bolt outside. Despite the lack of "modern hygiene," we grew up strong.
You knew it was summer by the damp clothes hanging on the line and the chain grease on our shins from our bikes. We swam in creeks, ponds, and the lake—the water was our entire world. Beaches didn't have "Closed" signs because freedom didn't have a limit back then.
In the mornings, we’d head to school in sneakers that squeaked on the linoleum. We’d fall, scrape our knees, and come home covered in dust—but always with a smile. Those scratches didn't teach us to be afraid; they taught us how to be brave.
Our classrooms were packed, forty or fifty kids to a room, yet somehow every single one of us learned to read, write, and do math. We knew our multiplication tables by heart, did our homework before dinner, and took pride in our neat handwriting. There was effort. There was ambition. There was a quiet sense of dignity in doing things right.
During the holidays, the classroom smelled like homemade cookies. And seeing your name on the Honor Roll felt like winning an Olympic gold medal.
We played outside until the streetlights came on. Then, you’d hear the chorus of parents calling from their front porches—voices echoing across the neighborhood. That was the most comforting sound in the world: "Time to come home!"
Stung by a wasp? A little baking soda paste or a slice of onion, and you were back in the game. A fight with a friend? A few words, a quick "sorry," and you were best friends again five minutes later.
And the most important thing? We didn't even know the term "dysfunctional family." Problems were handled quietly, without labels or dramatic speeches. There was conversation. There was forgiveness. There was patience.
There was a real sense of Family.
How did we survive it all?
Maybe because we lived more simply.
Maybe because we were closer to one another.
Or maybe because the world was just a little cleaner back then, and hearts were a lot more open.
To everyone who remembers those days—I’m sending you a hug.
And to those who missed it... sometimes I’m just sorry you never got to feel that kind of simplicity and warmth.
[ Fictional ]
Credit: Soulful Stories
Cuatro verdades fundamentales de nuestra fe católica que todos debemos tener bien claras.
Comparte esta publicación y ayuda a quien aun no las conoce.
#CatólicoResponsable#SoloDiosBasta#QueDiosTanBueno
Aprendí esto de un amigo con "habilidades comunicativas de otro mundo".
🙅 Personas con bajas habilidades comunicativas
・Hablan mucho
・Fingen saberlo todo
・No leen la situación
・Sin tacto
・Necesidad aprobación
🙆 Personas con altas habilidades comunicativas↓↓↓
Confía siempre en Dios, aún cuando no llene tus expectativas.
Él lo hace todo por tu bien y si te cierra una puerta, seguramente te abrirá una mucho mejor.
#YoConfío#QueDiosTanBueno#FelizmenteCatólico
Treinta años bajo tierra y cuando abrieron su ataúd, los médicos olvidaron respirar. El milagro que la ciencia no puede explicar.
En un pueblito olvidado de Francia, en el año de 1909, un grupo de doctores y curas se reunieron alrededor de una tumba que llevaba tres décadas cerrada. No iban a buscar fama ni fortuna. Iban a confirmar algo que todos daban por un hecho: que debajo de esa lápida solo quedaba polvo y huesos rotos.
Pero la muerte, como a veces pasa en los pueblos de México cuando alguien se nos adelanta en la fila del destino, no había cumplido su encargo.
El ataúd estaba podrido. Los goznes chillaron como alma que lleva siglos penando. Y cuando la luz del farol de queroseno tocó por fin el rostro de quien descansaba ahí dentro, el doctor Paul Talon, un hombre que había abierto más cadáveres que años tenía, dio un paso atrás tan violento que casi se va de espaldas a la fosa.
Porque adentro no había calavera. No había costillas asomando entre harapos.
Adentro estaba ella. Completa. Entera. Con la cara serena como si apenas hubiera cerrado los ojos para rezar el rosario de la noche.
Se llamaba Bernardita Soubirous. Era una monja que había muerto treinta años antes, en 1879, devorada por la tuberculosis y el sufrimiento. En vida fue tan frágil que el viento la podía tumbar. Pero en la muerte, ay, en la muerte se volvió de acero.
Los médicos se acercaron temblando. Le tocaron la cara con el dorso del bisturí, esperando que la piel se hundiera como papel de estraza. No fue así. La piel era suave. Flexible. Como si Bernardita solo estuviera dormida, esperando la hora del café en el convento.
Y lo más perturbador, lo que nadie pudo meter en un informe científico, fue que no olía a muerte. No había ese olor dulzón y podrido que todos conocen los que han velado a un ser querido. Olía a tierra mojada, sí. Pero también a incienso. A cosa bendita.
Pasaron los años. Diez años después, en 1919, volvieron a abrir la tumba. Ahora la Iglesia quería ver si el milagro seguía ahí o si era solo un espejismo de la desesperación. Los doctores que llegaron esta vez eran más jóvenes, más escépticos, más de “la ciencia lo explica todo”.
Pero la ciencia no pudo explicar nada.
El cuerpo seguía intacto. Los órganos, que deberían haberse convertido en una pasta negra e irreconocible, estaban ahí, húmedos, reconocibles. El doctor Comte, especialista en anatomía, metió la mano con guantes y tocó el abdomen. Esperaba encontrar algo duro como el cuero. Encontró carne blanda. Carne que se hundía y luego regresaba a su lugar, como si el corazón de Bernardita aún supiera lo que es latir.
—Esto es imposible —dijo en voz alta, y su voz se rompió como un plato de Talavera.
Pero lo más aterrador, lo que haría que los pelos se le pusieran de punta al más valiente, aún no había llegado.
Eso pasó en 1925, cuando exhumaron el cuerpo por tercera vez. Y fue entonces cuando vieron algo que no tenía nombre en ningún libro de medicina. Algo que los hizo enmudecer, persignarse y, algunos, salir corriendo de ese cementerio francés para no volver jamás.
Porque Bernardita seguía intacta, sí. Pero algo había cambiado en ella. Algo minúsculo. Algo que no debería estar ahí después de casi medio siglo bajo tierra.
Algo que crecía.
Sus cejas, que en las otras ocasiones apenas se veían, ahora tenían un vello dorado, finísimo, como pelusa de durazno. Pelo nuevo. Creciendo. Saliendo de una piel que llevaba cincuenta años muerta.
Los médicos se quedaron mudos. El más valiente de todos, el doctor Charbonnier, tomó una lupa y se acercó a esa cara de cera que no quería descomponerse. Y lo que vio lo hizo sudar frío: no era un error de la luz. No era moho. Eran folículos. Pelos que habían brotado después de la última exhumación.
Eso parte de una premisa falsa.
Los católicos no creemos que una imagen “sea Dios”, ni que la madera, el yeso o la pintura tengan poder propio. La imagen es una representación, igual que una foto de tu madre no es tu madre, pero te la recuerda, te mueve a honrarla y no por eso caes en idolatría.
La adoración se le da solo a Dios. Punto. A la Virgen y a los santos no se les adora; se les honra como criaturas de Dios y se pide su intercesión, del mismo modo que tú le pedirías a otro cristiano que ore por ti.
Además, si vas a acusar a alguien de “ofender a Jesucristo”, primero demuestra que honrar a la Madre del Señor es ofenderlo. Porque en el Evangelio, el ángel la llama “llena de gracia”, Isabel la llama “bendita entre las mujeres”, y María misma profetiza: “todas las generaciones me llamarán bienaventurada”. O sea: despreciarla no es bíblico; honrarla, sí.
Y sobre las imágenes: Dios prohibió los ídolos falsos, no toda imagen sin excepción. Si no, Él mismo se habría contradicho cuando mandó hacer querubines para el Arca de la Alianza y la serpiente de bronce en el desierto. El problema nunca fue el arte sagrado; el problema siempre fue adorar lo creado como si fuera Dios.
Así que la pregunta correcta no es: “¿Cómo sabe usted que Cristo le habla si usa imágenes?” La pregunta correcta es: “¿Por qué confundes veneración con adoración y atacas una fe que ni siquiera te has tomado el trabajo de entender bien?”
En resumen:
El católico fiel no adora imágenes. Adora a Dios. Ama a la Virgen. Honra a los santos. Y no necesita deformar la doctrina cristiana para parecer celoso de Cristo.
Te recomiendo menos prejuicio. Más Biblia. Más Iglesia. Más seriedad.
El mayor pecado de Judas no fue traicionar a Jesús, sino dar por hecho que Éste no le perdonaría por lo que hizo. El verdadero pecado de Judas es acabar con su propia vida en vez de pedirle perdón a Jesús. De hecho, Judas es atormentado por el demonio minutos antes de ahorcarse ante la angustia de haber entregado al mismísimo Hijo del Hombre. El demonio siempre nos va a decir que no somos dignos de volver a Jesús y sembrará hábilmente la desesperación en nuestros corazones. El que esté leyendo esto debe recordar siempre que es digno y amado por Jesús. No hay ningún mal que escape al perdón de nuestro Padre. No temáis y volved a Él aunque os parezca que
"sea tarde".
Estudio Bíblico Libro Eclesiastés.
Atribuido tradicionalmente a Salomón, es un estudio sapiencial sobre la búsqueda de sentido en la vida. Bajo la perspectiva "debajo del sol" (humana y terrenal), concluye que todo es "vanidad" (pasajero, incomprensible) ⬇️