Italian rhythmic gymnast Sofia Raffaeli is truly out of this world.
Just listen to the crowd erupt as she delivers a breathtaking, sublime performance.
MAKARENA
The song that made people dance across the globe !
Don't miss the energy of the audience...most of them in their 60's ! In concert with Andre Riue.
Enjoy it !!!
@Vensibrice1712 1.- Normas de mil años.
2,- Si se sabe pa que se quejan y de paso
tratan de abrir cuenta allí.
3.- Excelente banco según me cuentan mis viejos, financiador entre otras empresas de la EDC en sus inicios.
Nunca olvides a la persona que te enseñó el trabajo cuando eras nuevo y no sabías nada.
Mucha gente puede contratarte, pero muy pocos
tendrán la paciencia de enseñarte, protegerte cuando te equivocas y decirte:
"tranquilo, ya aprenderás".
Esa persona merece respeto de por vida.
Desde este espacio queremos felicitar al Dr. Antonio París hoy en su cumpleaños, quien fuese el Decano de la Facultad de Medicina de (1993-1996; 2002-2004), Rector ilustre de esta casa de estudios desde el (2004 al 2008) y actual representante profesoral ante el Consejo Universitario desde 2024 a la actualidad.
Siempre recordado por ser uno de los mejores rectores de la casa que vence la sombra. ¡Felicidades profesor!
Hay algo que resume perfectamente el estado actual de Venezuela mejor que cualquier discurso político o indicador económico: miles de motorizados circulando por la autopista con el teléfono en la mano, esquivando carriles, sin casco, casi chocando a todo el mundo y haciendo exactamente lo que le da la gana mientras todo el mundo a su alrededor actúa como si fuera lo más normal del mundo. Porque en Venezuela, a estas alturas, ya lo es.
El motorizado se convirtió en el símbolo más fiel de lo que ocurre cuando un país pasa décadas sin que nadie haga cumplir absolutamente ninguna ley. No es que la Ley de Tránsito Terrestre no exista, existe y es clara. No es que hablar por teléfono mientras se maneja o manejar borracho esté permitido, no lo está. Es que sencillamente no pasa nada si lo haces. Y cuando no pasa nada, la norma muere. Primero la ignoran unos pocos, luego la ignoran todos, y finalmente el que intenta cumplirla es el guevón, el pendejo, el que no entiende cómo funcionan las cosas aquí.
Ese es el choque brutal que vive cualquier venezolano que lleva tiempo fuera y decide regresar, sea de visita o definitivamente. Viene de un lugar donde las normas se cumplen, no porque la gente sea más virtuosa sino porque hay consecuencias reales cuando no se cumplen, y se encuentra de frente con una sociedad que opera en modo supervivencia permanente, donde cada quien aplica su propia ley y el espacio público es territorio de nadie. El caos vial no es anécdota, es el termómetro más honesto del estado institucional de un país. Y en Venezuela ese termómetro lleva años marcando fiebre.
Lo más preocupante no es el motorizado en sí. Lo más preocupante es la normalización. Que nadie se indigne, que nadie espere que algo cambie, que no haya sanciones. Esa resignación colectiva es el daño más profundo que deja un sistema que durante décadas premió el que se saltaba las reglas y castigó al que intentaba cumplirlas. Reconstruir eso no se hace con una ley nueva ni con una campaña de valores. Se hace con años de consecuencias reales y consistentes, con instituciones que funcionen y con una cultura ciudadana que hoy, honestamente, está en cuidados intensivos.
Y mientras eso no cambie, mientras un motorizado pueda hacer lo que le dé la gana en plena vía pública sin que absolutamente nadie lo detenga, toda conversación sobre normalización, sobre inversión, sobre regreso y sobre reconstrucción seguirá siendo exactamente eso: una conversación. Bonita en el papel, vacía en la calle.
¿Cuántas muertes lleva a cuestas el régimen en Venezuela?
Este es un caso ilustrativo de todas las violaciones a los derechos humanos cometidas contra presos políticos y sus familias.
Víctor Hugo Quero fue detenido el 1 de enero de 2025 por funcionarios de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim).
El Foro Penal reportó que se le acusaba de traición a la patria y conspiración por su pasado como militar.
El Servicio Penitenciario asegura que la detención fue el 3 de enero de ese año y que fue trasladado al Internado Judicial Rodeo I.
Esta institución informó hoy que Quero falleció el 24 de julio de 2025, luego de ser trasladado al Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo por un cuadro de hemorragia digestiva y estado febril.
Según el comunicado de la entidad penitenciaria, Quero estuvo diez días internado y murió por "insuficiencia respiratoria aguda secundaria a (sic) tromboembolismo pulmonar".
Lo peor del comunicado es que hay un tono acusatorio hacia la familia. Señalan que Quero, la víctima, no proporcionó información filial y que su familia no lo visitó mientras estuvo detenido.
Por la ausencia de sus allegados dispusieron enterrarlo seis días después del deceso. Con qué cara le dicen eso a su madre, Carmen Teresa Navas, de 82 años de edad, quien durante meses ha pedido información sobre el paradero de su hijo.
Aquí también son responsables los tribunales que se negaron a recibir un recurso de habeas corpus (que permite a una persona detenida impugnar la legalidad de su detención ante un tribunal).
El Servicio Penitenciario de Venezuela trata de lavarse las manos al decir que ofrece este reporte luego de tomar la denuncia de la señora Navas el 12 de marzo de este año.
Mucha fuerza a doña Carmen Teresa. Mis condolencias para ella y para todo el sufrido pueblo venezolano.
La última clase de Vladimiro.
Froilan, hijo del gran Vladimiro Mujica, compartió, hoy domingo tres de mayo, este escrito:
El juego del conocimiento
Para Vladimiro, a una semana de la partida del avatar del conocimiento. Gracias por todo y por tanto.
Cuando mi papá me contó que iría a San Luis Potosí invitado a dar una conferencia, como siempre nos pusimos de acuerdo para vernos.
Era un ritual: cada vez que alguno estaba cerca del otro, hacíamos lo imposible por coincidir. Así fue como una vez manejé 20 horas para pasar una tarde con él, un Día del Padre. Una relación de esas que se atesoran, se valoran y se construyen con los años.
Su conferencia quedó pautada para el 24 de abril de 2026.
Decidimos vernos en Zacatecas el 22 de abril, un miércoles. Eso nos daba un par de días para estar juntos antes de que él entrara de lleno en su agenda. Aprovechando ese espacio, le propuse visitar una escuela de la Fundación Educando, en las afueras de San Luis Potosí a tan sólo 2 horas de Zacatecas.
Educando —según sus propias palabras— es “un colegio gratuito que apoya a niños y niñas de comunidades en desventaja económica a desarrollar fortalezas de carácter y adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para tener éxito en la universidad y en la vida”.
Es una institución financiada por entes privados, donde los alumnos reciben alimentación dos veces al día y, sobre todo, una oportunidad real de crecer. Como parte de esa visión, a cada niño y niña se le invita a soñar con la universidad: llevan bordado en su camiseta el año en el que asistirán.
Es, sin exagerar, una institución de primera clase, sostenida por gente seria que quiere aportar algo valioso a la sociedad.
Conozco a la directora de la fundación y, tras una breve explicación de quién los visitaría, accedió con gusto. La idea era simple: tener una charla con alumnos de cuarto grado —niños de unos 10 años— sobre el conocimiento.
Cualquiera que haya estado frente a un salón con 60 chamos sabe que eso no es menor.
A mi papá le brillaron los ojos cuando pensaba en que debería hablar con los chicos.
Y entonces, como tantas veces, sacó de la chistera algo inesperado. Lo llamó: El juego del conocimiento.
Hay algo casi invisible en el momento en que empieza el juego. No parece una clase. No hay solemnidad ni grandes definiciones. Solo una pregunta lanzada al aire, como si no pesara:
—¿Cuál es la diferencia entre el hombre y el mono?
Silencio breve. Luego, alguien se anima.
—La cola.
El profesor no corrige. No dice “no”. Apenas inclina la cabeza, como acompañando el pensamiento.
—Hay monos que no tienen cola.
La respuesta no muere, pero queda herida. Otro intenta.
—El pelo.
—Bueno… hay hombres muy peludos y monos casi sin pelo.
Aparecen las risas, pero no hay burla. Hay algo más interesante en juego: la sensación de que cada respuesta, por obvia que parezca, es insuficiente. Y, sin embargo, necesaria. Cada intento abre camino y, al mismo tiempo, lo cierra.
La dinámica continúa. Probar. Ajustar. Volver a intentar. Como si pensar fuera eso: un tanteo constante en la oscuridad.
Hasta que alguien dice:
—El habla.
Y entonces cambia el aire.
El profesor no responde de inmediato. Deja que la frase respire. Porque ahí ya no hay una respuesta fácil de desmontar. Hay una puerta.
—¿Qué implica el habla?
Y la clase, casi sin darse cuenta, entra en otro territorio. Ya no se trata de comparar cuerpos, sino capacidades. Aparecen ideas más grandes: lenguaje, símbolos, pensamiento abstracto, cerebro, evolución. Lo que comenzó como una diferencia superficial se convierte en una exploración profunda sobre lo que significa ser humano.
Nadie dio “la respuesta correcta”. Nadie la tenía desde el inicio.
Se construyó.
Ese es el juego del conocimiento: un espacio donde equivocarse no solo está permitido, sino que es indispensable. Donde el maestro no entrega certezas, sino que afina preguntas. Donde aprender no es acumular respuestas, sino sostenerlas el tiempo suficiente para descubrir en qué fallan… y por qué.
Como en los diálogos de Sócrates, lo importante no es llegar rápido, sino llegar mejor.
Porque, al final, en ese ir y venir de ideas, ocurre algo más profundo que aprender una diferencia entre especies: se aprende a pensar.
Mi papá sostuvo esta dinámica durante una hora. Sus atentos alumnos la disfrutaron, preguntando de todo, sin miedo, con curiosidad intacta. Al final, lo aplaudieron. Y él, de vuelta, los aplaudió a ellos.
—Ustedes me aplauden a mí, y yo los aplaudo a ustedes.
La última clase de un científico de reconocimiento mundial —cuyas disertaciones, en otros contextos, apenas entendería un puñado de personas en el mundo — fue para un grupo de chamos persiguiendo un sueño.
Francamente, no puedo imaginar un mejor cierre para 50 años de docencia y excelencia.
Yo estuve ahí para verlo.
Y para contarlo.
Gracias a todos por sus llamadas, mensajes y homenajes. Se reciben con gratitud enorme.
En México, al 03 de Mayo de 2026.
Wolfie – según mi papa. Lobito para los demás. En mi cédula dice Froilan.
Fundación Educando: https://t.co/tLNYUrbtSD
Michael Jackson set the bar so high that no one will ever touch it again when he delivered one of the most legendary live performances in MTV history at the 1995 MTV Video Music Awards, leaving a moment that defined what a true stage performance looks like.