El amor es paciente, es benigno;
el amor no tiene envidia,
no presume, no se engríe;
no es indecoroso ni egoísta;
no se irrita, no lleva cuenta del mal;
no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasa nunca.
Primera Carta de San Pablo a los Corintios.