Los libertarios critican al Indio Solari porque vivía bien. El hombre hizo dinero en forma honesta con su música, no tenía financistas raros y no tenía contratos con el Estado. Al final lo que les molesta es el éxito de los demás y el fracaso propio.
El Indio fue ese argentino que juntó más gente en Olavarría, provincia de Buenos Aires, que Freddie Mercury en el Rock in Rio y los Beatles en Nueva York.
El @ced_uy publicó “El Peso del Estado en Uruguay”, un diagnóstico sobre el tamaño y eficiencia del sector público. Circuló mucho en medios. Tiene fuentes reales, citas académicas verificables y una tesis que creo, es correcta.
Pero varios de sus argumentos más citados no hacen lo que dicen que hacen 🧵
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Paraguay creció 6,6% en 2025. Tiene el sistema tributario más simple de la región: 10% de renta empresarial, 10% de IVA, 10% de renta personal. Y aun así ocupa el puesto 150 en el índice de percepción de corrupción, tiene 62,5% de informalidad laboral y fue degradado a "régimen híbrido" en el índice de democracia. Esta semana en #Escenario2: por qué el triple 10 es una fórmula atractiva, y por qué no alcanza.
Para @ObservadorUY
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Portugal es un país más rico que Chile. Pero las elites chilenas ganan más que las elites portuguesas. En cambio, el 10% más pobre de Portugal gana 40% más que los pobres chilenos.
En Latam, las elites tienen ingresos no lejanos a sus contrapartes europeas (incluso a veces mayores), pero los pobres viven mucho peor.
@uruguaynoma12 Y no hay opinión al respecto? Qué poca rebeldía de la prensa de AUF TV. Espero tu análisis cómo contador entre el monto invertido en este cuerpo técnico y los logros obtenidos, la famosa relación costo-beneficio.
Anoche, el documental "Gaza, doctors under attack" fue premiado con el BAFTA. A pesar de haber sido producido por la BBC, fue censurado por el canal oficial y nunca transmitido. En él se muestran los crímenes atroces e inhumanos perpetrados por Israel contra civiles en Gaza.
Michael Milken fue acusado de múltiples cargos vinculados a violaciones a normas bursátiles,
fraude financiero, pagó más de US$600 millones en multas y acuerdos, fue sentenciado a prisión,
quedó inhabilitado para operar en la industria financiera.
El fiscal que lo acusó fue el famoso Rudy Giuliani que implantó la tolerancia cero en Nueva York cuando fue alcalde
Quién es el multimillonario Michael Milken, el anfitrión de Milei en Los Ángeles https://t.co/pRACTJZjyx a través de @LANACION/
Esta mujer es Truus Schröder y la niña es su hija Han. Están en una de las casas más famosas y más brillantes de la historia de la arquitectura, y la parte más importante la diseñó ella, precisamente porque era madre.
Esta es la historia y conviene contarla en orden, aunque el orden, ya veremos, es un asunto resbaladizo:
Utrecht, 1924, una ciudad holandesa de ladrillo rojo donde llueve con la regularidad de un metrónomo calvinista. Truus tiene 35 años y acaba de quedarse viuda, lo cual en la Holanda de entreguerras significaba más o menos que el mundo te ofrecía dos puertas, una marcada VIVIR CON TUS PADRES y otra marcada VIVIR CON TUS SUEGROS, ambas conduciendo un pasillo decimonónico decorado con jarrones de Delft.
Truus, que había estudiado farmacia y leía a Berlage por gusto y había dejado a su marido tres veces antes de que el marido tuviese la cortesía de morirse, abrió una tercera puerta.
Le dijo a un ebanista de Utrecht llamado Gerrit Rietveld —hasta entonces conocido sobre todo por una silla roja y azul de aspecto extraordinariamente revolucionario y extraordinariamente incómodo— que le construyera una casa. Rietveld nunca había construido una casa entera. Había hecho sillas, aparadores, una mesita auxiliar. Truus tampoco había construido nunca una casa, aunque por razones distintas, las históricas, las que tienen que ver con que en 1924 la arquitectura no era una carrera para mujeres porque ninguna carrera era para mujeres, ya me entendeis.
Los dos se sentaron a dibujar.
El primer boceto de Rietveld le pareció a Truus una caja convencional con paredes en los sitios donde uno espera que haya paredes, y entonces dijo una frase que deberían enseñar en las escuelas de arquitectura el primer día. Truus señaló las paredes del piso superior y preguntó: ¿se pueden quitar estas paredes? Y Rietveld, que era un hombre de pocas palabras y muchos clavos, contestó: con mucho gusto, quitemos estas paredes. Y las quitaron. Y donde había habido tres dormitorios y un salón, magnitudes fijas, hubo a partir de entonces un espacio único atravesado por paneles correderos que Truus podía mover a lo largo del día según la coreografía de la familia.
De día, una sola habitación enorme donde los tres niños, Binnert y Marjan y Han, jugaban y leían y comían bajo la mirada de la madre que escribía o cosía o discutía con Rietveld de teoría del color. De noche, los paneles se cerraban y aparecían dormitorios, intimidades, todo el aparato familiar de la separación, pero solo el tiempo justo de dormir, después se desmontaba otra vez.
Una casa que cambiaba de forma como cambia de forma una familia, que es lo que hacen las familias mientras nadie las mira.
Truus vivió allí sesenta años. Han, la niña de la foto, creció bajo aquellos paneles que aparecían y desaparecían y se hizo arquitecta, una de las primeras de los Países Bajos, lo cual tampoco es casualidad.
La casa es hoy Patrimonio de la Humanidad. En la guía telefónica de Utrecht, durante años, figuraron como Schräder & Rietveld Arquitectos, en ese orden, ella primero, lo cual era exacto.