Gracias por irte.
Aunque yo quería quedarme, entendí que el amor no se mendiga.
Gracias por no escribir, porque aunque cada noche esperaba tu mensaje, aprendí que quien te quiere, te busca.
Gracias por tratarme mal, porque al final fui yo quien descubrió su verdadero valor.
Ninguna mujer quiere estar enojada todo el tiempo.
Si crees que sus acciones son exageradas, quizá sea momento de mirarte a ti mismo.
Una mujer no se vuelve complicada sin razón.
La mayoría de las veces es una reacción a la forma en que la tratas.