En la era de la #InteligenciaArtificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor. #MagnificaHumanitas
https://t.co/Ple93kfbB8
Pope Leo XIV called for robust regulation of artificial intelligence and for its developers to work for the common good rather than profit, issuing a sweeping manifesto on safeguarding humankind as the technology impacts everything from work to war. https://t.co/VSlFOkxhry
Hoy la Luna está en Sagitario ♐️ y Mercurio ya dejó Aries para entrar en Tauro ♉️ se siente el cambio… pasamos de una mente impulsiva, rápida y caótica, a una comunicación más firme, más pensada, incluso más diplomática. En Tauro, la palabra se vuelve ley, se habla menos por impulso y más desde la convicción. Pero Tauro no es paz absoluta, Tauro también guarda fuego, no reacciona de inmediato, no pierde el control fácil… pero cuando algo le toca sus valores o su territorio, la ira no es explosiva es lenta, profunda y difícil de mover, y cuando sale, arrasa en silencio…. Mientras tanto, la Luna en Sagitario nos empuja a decir lo que creemos sin filtro emocional. Nos da una verdad directa, pero también una terquedad disfrazada de “yo tengo razón”, el resultado… conversaciones más firmes pero también posturas más rígidas, menos caos, más resistencia, menos impulso, más terquedad.
Hoy no todo el que habla fuerte está equivocado… pero tampoco todo el que está convencido tiene la verdad… nadie cede fácil
real, no necesitas ni velas, ni palabras en latin… es silenciosa, se disfraza de sonrisa, es energía dirigida y eso es lo que más funciona. no todo ataque viene de un “trabajo” a veces viene simplemente de compartir tiempo con un “amigo”
When simulation becomes the norm, it weakens the human capacity for discernment. As a result, our social bonds close in upon themselves, forming self-referential circuits that no longer expose us to reality. We thus come to live within bubbles, impermeable to one another. Feeling threatened by anyone who is different, we grow unaccustomed to encounter and dialogue. In this way, polarization, conflict, fear and violence spread. What is at stake is not merely the risk of error, but a transformation in our very relationship with truth.
Ahora todo el mundo en contra del alcohol, el cigarro y el azúcar...¿Pero quién estuvo ahí cuando la vida se te complicó?
No creo que haya sido el brócoli.
Un par de árboles nunca taparán el bosque, ni el verdadero agradecimiento y amor eterno. Felices 50, Marcelo Daniel. Ojalá puedas volver a recuperar esa sonrisa ganadora e invencible.
LO PRIMITIVO
Cualquiera que mantenga vínculos y relaciones sociales con personas de carne y hueso, y no limite su vida social a lo que pasa en este antro, sabe perfectamente que están siendo tiempos bastante hostiles para todos. Tiempos de mucha incertidumbre, insatisfacción y caos; algo que refleja y anticipa una crisis que, posiblemente, se profundice en el futuro cercano.
Esa crisis no es únicamente económica y social, sino fundamentalmente cognitiva.
Hace mucho que vengo insistiendo con este término porque es el que mejor refleja nuestra época: una crisis cognitiva se refiere a un estado de desorientación, confusión o deterioro —temporal o progresivo— de las funciones mentales como la memoria, el pensamiento y la capacidad de resolver problemas.
Es un estado en el que seguramente todos estuvimos en algún momento, pero que ahora se ha universalizado.
La crisis cognitiva no distingue pertenencia política ni ideología. Para que sea efectiva a los efectos de construir las validaciones sociales frente al desastre en el que se vive, es necesario que afecte a todos por igual.
Todos estamos perdidos, volviendo posible lo que hasta hace poco era impensado: viendo a pares aplaudir a personajes vomitivos; observando a estúpidos jactarse con orgullo de su propia estupidez; teniendo de nuevo discusiones saldadas hace décadas; resignificando nuestro propio vocabulario y tratando de subsistir en un mundo que nos parece ajeno. Y lo es. Cada día un poco más.
El mundo entero está escalando su violencia a pasos agigantados mientras nos entretenemos con boludeces que nos ayudan a disociarnos. No me atrevo a decir que eso sea malo, porque disociarse de estos tiempos es también una forma de supervivencia. Y si no lo logran las redes, lo hacen las drogas recreativas, los ansiolíticos, los antidepresivos... y esos combos que ya conocemos.
En esta distopía de videos trucados, felicidad impostada, sobreinformación enloquecedora y estupidez radicalizada, lo que nos mantiene en eje parece ser tapar las cosas, olvidarlas o desconocerlas. Es una forma de ganar tiempo: sobrevivir a estos tiempos de mierda hasta que encontremos la forma de dejarlos atrás.
La verdad es que nadie sabe muy bien por dónde vendrá la salida. Algo o alguien la traerá. Pero mientras eso pasa, es muy importante volver a lo primitivo. A la tarde de mates. Al plancito improvisado. A los besos. A la música.
Volver a charlar. A estar cerca de nuestros afectos. A preguntarles cómo están. A encontrar las palabras justas para contar cómo estamos nosotros. A respetar los silencios, propios y ajenos. A sobrecargarse menos. A bajar las expectativas sobre el resto. A entender que estamos todos en la misma, haciendo lo que podemos. Y eso ya es un montón.
Los carteles parecen indicar como único camino el «sálvese quien pueda»; pero en nuestra especie, la salvación siempre es comunitaria. Nadie puede ser feliz cuando todo lo que nos rodea muta en sufrimiento.
O nos salvamos entre todos, o no se salvará nadie. Ni siquiera ellos.
Qué increíble, loco. Siempre hay un Diego defendiendo causas nobles. Este archivo es una joya.
“Yo quiero seguir viendo el paisaje de Bariloche, que es hermoso, y lo voy a seguir defendiendo. No me importan los nombres ni los apellidos.”
Tu círculo determina tu techo. No es cliché, es biología y psicología pura. Pasa suficiente tiempo con gente que se queja, que se victimiza, que se conforma, y tu mente empezará a normalizar esa mediocridad. Pero rodéate de personas que crecen, que sueñan grande, que celebran tus victorias sin envidia, y tu techo se eleva sin que te des cuenta. No se trata de cortar gente por “no servirte”; se trata de invertir más tiempo en quienes te inspiran y menos en quienes te drenan. Busca mentores, amigos que te cuestionen con cariño, compañeros de camino que te hagan querer ser mejor. Tu energía es contagiosa y también se contagia. Elige bien tu tribu. Sube con ellos. O sube solo si es necesario. Pero nunca te quedes estancado por lealtad a la comodidad. Tú mereces un círculo que te eleve.
Diego Maradona en Bariloche, 1996: “Yo defiendo los bosques, el verde. Hay que decir: ‘Aquí hace falta esto, señor Presidente’. Quiero venir con mi familia, mostrarle lo lindo que es el paisaje. Luchemos por una prevención para apagar los incendios. Es criminal cuando se quema”.