A mí me encanta invitar, ojalá tuviera más dinero para poder pagar siempre y que pidan lo que quieran. Amo compartir mesa con quien quiero y poder sostenerlo, así me educaron. Más si son vatos porque como no están acostumbrados, se chivean. Pida otra caguama, chulo, yo invito.
Qué rico coincidir con un hombre que su concepto de diversión es ir al cine, conocer restaurantes bonitos, ir al gym, hacer noche de pelis, cocinar juntos, planear viajes y no estar de fiesta cada fin de semana.
me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.