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El primero que no se creyó lo de las 9 victorias en los últimos 10 partidos del Apertura fue Gago: fue al Monumental a defenderse con línea de 5 (nunca de 3) y un solo delantero ante el River más normalito de la última década, que había ganado 2 de los últimos 7. En criollo, se sintió inferior, lo que luego confirmó con palabras rebuscadas en la conferencia.
En el arranque Boca no tuvo pruritos en ceder pelota y terreno. “Al verlos bajos a los laterales nos facilitó la tenencia de la pelota”, diría después Gallardo, metiendo el dedo en la llaga. Para colmo, cuando el Xeneize la recuperaba en las narices de Marchesín la rifaba en tiempo récord ante un rival que presionaba alto pero mostraba huecos jamás aprovechados por Zenón, indeciso a la hora de los bifes, y sobre todo Palacios, cuyo gesto en la previa anticipó su partido frío, muy lejos de lo que pide un Superclásico.
Pese a eso River jugaba en campo xeneize pero no traducía dominio en llegadas claras. Hasta que Rojo, siempre amonestable, le regaló un tiro libre frontal y Mastantuono la colgó del ángulo, en un golazo al que le faltó la volada de un Marchesín que calculó mal.
Enseguida Delgado la perdió en salida, Driussi se metió al área ante la pasividad total de un Rojo que, flaco y todo, no confía en sí mismo y el arquero evitó el 0-2. Córner, enésimo cabezazo en ataque pese a la superpoblación de centrales y otra vez el uno mantuvo en partido a Boca, que ya estaba para el cachetazo. A esa altura el diagnóstico era claro: sobraba un central, faltaba un delantero (Zeballos) o un volante ofensivo (Velasco) en quien descargar. ��Opción C? Miramón o Dalmasso para luchar más el medio. ¡Pero había que hacer algo!
Gago no hizo nada, pero como esto es fútbol un bochazo de Blanco se convirtió en asistencia gracias al encarable Pezzella y Merentiel definió bárbaro: 1-1. Duró poco, claro. Otro centro, otro cabezazo, rebote y 1-2 al entretiempo.
Para el DT, tozudo como pocos, no hizo falta tocar nada tras el lamentable 1T. River, ya más cansado, retrocedió pero tuvo el tercero en los pies de Driussi primero y Mastantuono después, por otro error de Milton, que pese a eso fue el único que siempre armó juego para adelante.
Primeros cambios a los 67’: ¡central por central, no sea cosa de tocar la línea de 5!, y Zeballos por Belmonte. El Changuito tuvo su chance, desviada. Tercer cambio a los 87’: ¡lateral por lateral! Inverosímil. Cuatro minutos después, a los 91’, llegó el cuarto cambio, porque tal vez le parecía muy arriesgado hacerlo en la misma ventana (?): Aguirre por Delgado. Y con un par de ponchazos casi lo empata un Boca que terminó el partido con ¡5 defensores!, 2 mediocampistas ofensivos y 3 delanteros en cancha.
Todo muy Gago, haciendo uso y abuso de la inacción de Riquelme y el Consejo, cuyo refuerzo estrella de 10 palos verdes, Alan Velasco, no mereció ni un minuto en el Monumental. Han cantado bingo.
Boca acaba de consumar el papelón más grande de su historia en la Copa Libertadores, de la que participó 33 veces. Y el principal responsable es Gago, que en 22 partidos hizo jugar al equipo peor ¡por lejos! que con cualquiera de los anteriores cinco técnicos de esta dirigencia, incluso habiendo contado con el mejor mercado de pases. Hay que remontarse al Boca 2010 de Borghi (dirigió 14 partidos y perdió 7) para ver algo tan lamentable. Es una provocación al hincha que no haya puesto su renuncia a disposición.
El segundo máximo responsable de este papelón es Riquelme y su desprolijo Consejo de Fútbol, afín al off incendiario después de cada derrota. Boca jugó este Repechaje en gran parte por el pésimo 2024 a nivel dirigencial (bochorno del mail a destiempo aparte), con un mercado de de pases de mitad de año paupérrimo, que costó 17.2M de dólares para traer a ¡5 suplentes! de San Lorenzo (Martegani x 2.5M), Vélez (Janson x 3.0M), Newell’s (Aguirre x 5.0M), Vasco da Gama (Medel, libre) y Lille (Miramón, a préstamo), más Belmonte (3.7M, alternaba en Toluca) y Barinaga (3.0M, titular en Belgrano).
En la escala de responsabilidades siguen los jugadores, que dieron vergüenza en Perú y por largos ratos les pesó la revancha en la Bombonera, que cuando más empujó llegaron el 1-0 y el 2-1. Rojo perdió muy fácil la marca de Barcos en el 1-1, Cavani sumó otro errado insólito a su colección y duele. En el 1T los conductores tenían que ser Palacios y Zenón y terminaron siendo Delgado (otra vez el mejor) y Herrera. En el 2T, post gol y con la cancha que se venía abajo, se pusieron a pelear y desperdiciaron el envión. ¡Qué poca inteligencia para tanto caudillo!
A Marchesín no me sale decirle nada: su atajada para dejar a Boca con vida es de las más impactantes que recuerde en un mano a mano. Pensó que Brey podía estar mejor en los penales y propuso el cambio. Raro por cómo venía Agustín. Será importante escuchar sus motivos. Pero Velasco, así como venía peleado con la pelota y con el sello de los 10 palos (un despropósito) en la frente, ¿en serio era la mejor elección para patear el 5º? Otro Galván en la carrera de Gago, que vivió la definición como vive el fútbol de la línea de cal para allá: transmitiendo un derrotismo pocas veces visto. “En el fútbol generalmente se pierde, es una cuestión lógica”, dijo en conferencia. Roza el cinismo.
Boca tiene plantel para ir por el Apertura y debe dar un golpe de timón para evitar sumar otro papelón, esta vez en el Mundial de Clubes. Si Gago sale a dirigir el viernes contra Central, el principal responsable de todo lo que pase volverá a ser Riquelme, al que los técnicos no le duraban un año, y ahora ya no le duran ni seis meses. De competir, ni hablemos.
Bueno, con esto Milito se recibió de Anti Boca.
Gracias Gabi, tarde o temprano tenias que salir de ese closet.
Sentate tranquilo junto con Holan, Kudelka y Zubedia y comanse la torta...
Ustedes cómo creen que será recibido Guillermo Barros Schelotto cuando vuelva a la Bombonera? Háganse la misma pregunta con Pasarella y su visita al Monumental y después me cuentan que es más doloroso, si perder una final con tu eterno rival o irte a la B 😏
El empate agónico de Lollo sirvió para los que dudaban de si había que festejar este nuevo título, el 70º en la historia de Boca: tremenda la cantidad de vecinos hinchas de Banfield que gritaron el gol desde sus casas, ¿no?
El lunes se anunciaron medidas para frenar el dólar. Las mismas fueron en la dirección correcta, pero el dólar igual subió.
Es verdad que no atacan la consecuencia directa (déficit fiscal financiado con emisión), pero.. ¿y si analizamos las medidas y su impacto?
Abro hilo