Les aseguro que este onceno no era un equipo de futbol,era un grupo que atravesaba murallas,traspasaba fronteras y solo pensaba en el éxito. Eramos distintos,había diferencias pero Dios unía nuestros objetivos. Campeones del Mundo!
17 años después aun sigo recordando ese partido en Japon como si fuera ayer,la charla técnica de Carlos,el ingreso a la cancha,los mas de 10 mil bosteros que nos acompañaron y la hombría de mis compañeros. Gracias Boca,Gracias Dios. Inolvidable.