Una vez más, el motor para que Lady Gaga se piense a sí misma en tanto que «Lady Gaga» es un agente exógeno.
‘Chromatica’ emergió a raíz de la presión y de las expectativas depositadas en su retorno al estrellato ‘pop’; por ello, precisamente, su desvinculación del proyecto resultó tan fortuita.
En esta ocasión, el detonante es el convencimiento de su prometido. ¿Es esta cuestión necesariamente nociva? ¡Por supuesto que no! Pero se constata, de nuevo, que la deriva estética de Lady Gaga no responde únicamente al alineamiento de sus intereses frente a la industria cinematográfica, sino a la voluntad de desmarcarse de sus propios condicionantes artísticos.
«Lady Gaga», per se, ya no existe. Se desintegró tras lo acaecido durante el período correspondiente a ‘Artpop’ y, en apariencia, toda proyección artística orientada hacia el pop bajo su denominación estará condenada —al margen de sus estándares cualitativos, o de la ausencia de los mismos— a desglosarse como una recreación escasamente genuina y a posteriori de sí misma.