Feliz el hombre, que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores,
ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día.
@elespectador El tema es que un cuestionado "defensor" de bandidos y delincuentes de toda laya, quiera ser presidente de éste país. Más aún, teniendo unos comportamientos y una personalidad que rayan entre lo ridículo y lo grotesco...