Un día me desperté y fue demasiado tarde para volver al útero. Algunos años creí en pastillas mágicas y cuando supe que no existían me puse a trabajar.
Mi gato no sabe nada de filosofía.
De hecho no sabe de pérdidas, ni de deudas o corazones rotos.
Sin embargo creo que ha aprendido cosas que yo no logro comprender y está atrapado en la misma condena que yo.
La de seguir lo que quiere sin entender exactamente porqué.
No encuentro inspiración, por más que intento escribir; Las palabras no salen. Creo necesito descansar un poco y volver cuando el corazón tenga algo nuevo que contar.