España es un justo campeón, pero aún así necesitó hacer 21 faltas y que le saquen 0 tarjetas, que a Argentina se le lesionen sus dos defensores centrales y mejores jugadores, quedarse en superioridad numérica en el momento clave, que Argentina decida no patear al arco en 90 minutos y erre insólitamente las situaciones que tuvo, para recién hacer un gol en el segundo tiempo del alargue.
Son un buen equipo, pero tampoco los vendan como los reinventores del fútbol.