Médica. Msc. medicina clínica, ciencias en nutrición, inmuno avanzada. Haciendo un PhD en inmunonutrición. Divulgación y consultas online.
Instagram: fermdo
Oigan, malas noticias, me hackearon la cuenta y parece que no la podré recuperar 🥲
Pero buenas noticias, aquí estoy en otra con muchas ganas de seguir compartiendo cosas sobre medicina, nutrición, inmuno, etc.
Ahora que perdí mi cuenta y tuve que hacer esta nueva, me puse a pensar en todo mi tiempo aquí en X.
Mi cuenta creció muchísimo el día que escribí un post desde la ambulancia que había pasado por mi papá a mi casa porque ya saturaba a 40% durante COVID.
Algunas personas fueron así de “a quien le importa, estúpida”, pero la mayoría me mandaron buenos deseos y ánimos.
Mi amiga Fer dice que hay más gente buena que mala, yo, otra Fer, pienso igual.
Y para terminar, estuve pensando sobre haber llegado a 45 mil followers en la otra cuenta sin pagar un anuncio nunca, sin colaborar con ninguna marca, sin que las redes sean mi trabajo, estuvo bueno.
No me siento apegada a eso. Esta nueva etapa será lo que tenga que ser.
Ok 🩷
Y pues nada… si ya me seguías y me sigues otra vez, wow… gracias. Eso significa que mi contenido te funciona de alguna u otra forma.
Si no me seguías y me sigues ahora, bueno… hola. Ojalá te guste lo que comparto.
@jcglezibarguen Jajaja imagínate :(
Yo pensé que gracias al número de followers, a las interacciones, al tiempo que tengo usando la cuenta y etc, me iban a ayudar rápido… pero no…
Además, el ciclo me encanta: comer bien puede favorecer un mejor descanso, y dormir bien puede ayudarte a regular mejor el apetito, las decisiones alimentarias y tus hábitos al día siguiente.
Comer bien - dormir bien - comer bien - dormir bien.
Lo que comes hoy podría cambiar cómo duermes esta misma noche.
Un estudio publicado en Nature en agosoto 2026 analizó 4,793 noches y encontró que comer más fibra se asoció con más sueño profundo, más sueño REM, menos sueño ligero y una frecuencia cardiaca nocturna menor.
Pero sí nos deja algo útil... la calidad de lo que comes podría importar más para tu sueño que obsesionarte con el porcentaje exacto de carbohidratos, grasas o proteínas.