En tiempos donde el desprecio por las humanidades es evidente, este libro nos invita a reflexionar sobre su importancia. Un aporte a la sociedad chilena que corre mucho y reflexiona poco. Y lo más grave, no siempre sabe hacia dónde va. Muy recomendable para creyentes y no creyentes.
En tiempos donde el desprecio por las humanidades es evidente, este libro nos invita a reflexionar sobre su importancia. Un aporte a la sociedad chilena que corre mucho y reflexiona poco. Y lo más grave, no siempre sabe hacia dónde va. Muy recomendable para creyentes y no creyentes.
Es imposible vivir en una sociedad sana, próspera, justa y solidaria si tenemos un Estado enfermo. Terminar con la corrupción bajo todas sus formas (abundan los ejemplos) es una tarea prioritaria. Ello lo exige el futuro del país y los millones de ciudadanos probos que trabajan en el sector público y privado, y de quienes nos sentimos tremendamente orgullosos.
Los franciscanos de Recoleta, día a día, dan almuerzo a 150 personas. El comedor muy ordenado y digno. Las historias de los comensales dan cuenta de tantas personas sin casa, sin familia, sin nada, salvo un almuerzo dado con amor por los frailes y sus colaboradores. ¡Amo la Iglesia y feliz de haberle entregado mi vida! Puro farmeando aura con Cristo.
Fermear aura es un grito desesperado de los jóvenes por ser vistos, escuchados, valorados, queridos y tomados en cuenta. Una versión distinta de los therians, que refleja el mismo y preocupante fenómeno: ¡muchos jóvenes se sienten solos! Y de eso se habla poco, lamentablemente.
Jóvenes: la mejor manera de farmear aura es tomarse la vida con esperanza y alegría. Los invito a estudiar seriamente y a preparar bien el cuerpo y el alma para servir a los demás. ¡Qué mejor que farmear aura pensando en grande y construyendo un país más justo! ¡Aura por y para Chile!
¡Qué gran don de Dios es la fe en la vida eterna!
Qué paz nos daría vivir cada día con la convicción de San Agustín cuando dijo: "la muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado".
Este domingo se nos recuerda en la Misa que nada nos separará del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, que el poder de la muerte no prevalecerá en contra de la Iglesia, y que el perdón es un don de Dios para quien se arrepiente de corazón. Lo propio nuestro es la fe, la esperanza y la caridad porque Dios es amor.
Reconocer la paternidad de Dios nos impulsa a reconocer a cada ser humano como un hermano. La dimensión trascendente de la vida es la razón del interés por el hoy de la historia. A mayor conciencia de ser hijo, mayor será nuestra responsabilidad por el otro, porque es mi hermano.
Para quienes tienen pequeñas, medianas y grandes empresas, los invito a reflexionar acerca de su quehacer empresarial a partir de este decálogo que ofrezco con mucha sencillez y humildad.
Llegó la hora de un diálogo sereno y desideologizado entre el gobierno, los empresarios, los sindicatos y las universidades, para construir el Chile del futuro donde la dignidad del ser humano esté en el centro de la vida social y la justicia y la paz sean el pan de cada día. Hoy más que nunca se requiere pensar en grande y mucho coraje.
Si Chile logra que, de aquí al 2050, todos los alumnos de cuarto básico sepan leer, escribir bien y las cuatro operaciones básicas, saldremos adelante. Para ello es fundamental revalorizar y fortalecer la labor docente. Educar es una tarea fascinante y urgente a la vez, que requiere apoyo de toda la sociedad. No hay futuro sin educación. !De allí todo lo demás!
En tiempos de IA lo mejor que podemos hacer es leer a los grandes de la literatura con el celular apagado. Volver a los libros es volver a preguntarnos sobre la existencia humana -un auténtico drama- y reconocer la precariedad de nuestras respuestas. Y, en medio del vacío en que quedamos, reconocer a Jesús como el Camino, la Verdad y la Vida. ¡Eso es vivir!
En el día de San Alberto Hurtado soñemos con un país en el que no habrán más cárceles ni rejas en las casas, y en el cual caminaremos tranquilos por las calles. Ese día llegará cuando todos trabajemos en un proyecto compartido, para lograr una justicia social que a cada uno le permita tener techo, tierra y trabajo, una familia y un buen futuro laboral. Amar y trabajar es vivir en paz.
Occidente vive una desgraciada felicidad. Nos tienen entretenidos con cosas, viajes y sofisticaciones. Sin embargo, nos pesan las guerras, la pobreza de tantos –aunque no queramos verla– y la ausencia de sentido en la vida, sobre todo de cara a la muerte. La auténtica felicidad es vivir sobriamente y darse por entero hasta el encuentro definitivo con Dios, plena felicidad.
El analfabetismo emocional en el que estamos es tan grande que la violencia verbal, sicológica y física ha aumentado. La desconfianza y el temor forman parte de la vida diaria. Así no se puede vivir. Es hora de pensar en cómo reconstruir el tejido social. La fe en Dios puede hacer un gran aporte. ¡Y en eso estamos! Bendiciones.
La Solemnidad de la Asunción de la Virgen María nos recuerda que nuestra vocación es estar junto a Dios, contemplarlo cara a cara y gozar de su infinito amor. Nuestra vida en la tierra es pasajera y la promesa es que, después de "este valle de lágrimas", tendremos vida eterna. ¡Qué dicha saber que la muerte no es la última palabra sino que la vida sin fin de la que ya goza María¡
Benedicto XVI: La educación es el camino más fascinante y difícil de la vida. Ello exige tener presente el anhelo de todo ser humano de aspirar a la verdad, que no es sólo técnica, sino que también ontológica, ética y estética. Ello no se logra sin las humanidades. El menospreciar la vida intelectual para privilegiar lo técnico es una de las causas de la crisis actual.
Cuando el ser humano cree que es la medida de sí mismo, negando cualquier posibilidad de trascendencia, la sociedad no tiene futuro alguno. El mundo, así, se percibe como una pista donde cada uno va detrás de sus gustos y antojos, y el otro se percibe como una amenaza al que le tengo que ganar, y como sea. ¿No es, acaso, lo que estamos viviendo hoy?