La hizo (-ieron) demasiado poderosa, porque, ¿quién necesita una tonta flor cuando hay un campo?
Gah. Los demás no tienen ni oportunidad. No quiere lloros.
—Si los tienes congelados, te llevas un coscorrón aparte de tu abrazo.
…Porque se merece uno. ¡Menudo gesto! ¡Que nadie diga que Soleil no tiene clase en hacer lo que hace!
De primeras, Selena se contentó, sorprendentemente, con las vistas. Un pequeño derecho que solo Soleil tendría; la pelirroja caminó de entre las flores, una risa ahogada y corta saliendo.
—¿Qué? ¿Se te quedó en mente la idea de retocar el ramo? Pecar de avaricia también es malo.
mirar a su hija.
—¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto?
Sagaz, pues ya ni falta hacía darse su espacio para verificar la intención de su hija. No obstante, se apartó igual, las letras cobrando forma poco a poco.
—Debí regalarte algo abrigador. ¡Déjame verificar esos dedos!
—Tal vez incluso te quite el derecho de esto, de hecho. ¡Pensando que tus palabras me iban a endulzar el oído lo suficiente para permitirlo! ¡Qué descaro!
Y se *estiró* para hacer amago que iba a llevarse el adorno.
—¿De verdad eso es lo primero que dices apenas tienes a tu inigualable esposa debajo de un muérdago? ¿Te sientes bien? —era sarcasmo, pero solo para cortar un poco ese cortés acto en él, puso algo más de afán en fingir demencia—. Di lo que gustes. ��No serás perdonado fácilmente!
Sabe que tardó, pero finalmente esta aquí de regreso para la celebración invernal. ¿Y ella? Esta encantadora, una reina glaciar…
Sí, la misión con Lord Xander tardó mas de lo que le hubiera gustado. Pero pensó cada segundo en ellas…
"¿Pensabas en mi, mí amor?"
"El enviado invernal no es real" cállense la boca.
Obviamente hará que su hija despierte para ver:
(Diseñado para ella, a medida. Usó la tela que más le recordó a un… viejo presente. Sabe que le dará calor, pero que mime a su madre).
piadosa como para no jalar el pelirrosa de forma firme.
—¿Hm? ¿De qué crees hablas? Eres mi hija.
Y aquí un tirón de cabello (suave).
—Tu presencia *ya* es mi mayor obsequio. ¿Qué vas a andar regalando?
Últimos toques dio al ya no tan alborotado peinado, soltándolo.
con pasos lentos, se colocó detrás de su hija, forzándola a mirar al frente mientras arreglaba su cabello. Soleil podría sentir cómo peinaba su cabello entre sus dedos mientras encajaba con cuidado los bordes del adorno, verificando que no se encajara pero tampoco siendo tan -
tarta. Al menos fue de un volumen tan quedo para que ella no oyera, por más que se aupara con el CLARO reconocimiento este invierno.
-- igual fue culpa suya, porque ¿quién paga por conos de pino de las fronteras solo por un descuento? --
Dejó el pedazo del postre a un lado y -
—Soleil…
Susurró, con una sonrisa pequeña una vez que le dio el ramo. Parte de ella se lo esperaba, pero no hizo menos su tos avergonzada una vez teniéndolo.
—Hubiera gastado menos en el arreglo de haber sabido —susurró, llenando hasta el hartazgo su boca del pedazo de -