Me asombra del petrista que habla con un odio de Abelardo, como sí en su gobierno fuera a:
Enemistarnos con varios de nuestros socios comerciales, Estados Unidos, Israel, Ecuador.
Permitir parrandas en la cárceles.
Montar en tarimas a los peores criminales de Antioquia.
Me asombra del petrista que habla con un odio de Abelardo, como sí en su gobierno fuera a:
Desaparecer el agua de la guajira en un escándalo de la UNRGD.
Endeduar el país de manera irresponsable sin verse la plata.
Suspender órdenes de captura de los peores criminales.
Los votantes de “Centro”
Aún no sé por quién votar, todas las opciones son igual de malas.
🤦
Trataremos que no, en verdad que trataremos.
Pero hay gente que merece perder la democracia por caída del zarzo.
Me encontré algo por ahí y vale la pena desmentirlo porque está construido sobre una mezcla de exageraciones, omisiones y una doble moral bastante evidente. Se afirma que Abelardo ha “censurado o intentado censurar” a más de 120 periodistas, como si acudir a los jueces fuera equivalente a clausurar medios o encarcelar reporteros. No lo es. En una democracia, cualquier ciudadano tiene derecho a defender su honra y su buen nombre cuando considera que ha sido objeto de calumnias o afirmaciones falsas. Lo han hecho políticos de izquierda, de derecha y el propio petrismo en numerosas ocasiones. El periodismo cumple una función esencial, pero no posee inmunidad jurídica ni una patente para difamar sin consecuencias. Convertir una acción judicial en un acto de censura es una tergiversación interesada del concepto de libertad de prensa.
También resulta llamativo que quienes hoy se rasgan las vestiduras por supuestos ataques a periodistas guarden silencio frente a los ataques reales provenientes del poder. Gustavo Petro no solo ha utilizado reiteradamente sus plataformas para señalar y estigmatizar comunicadores críticos, sino que llegó a calificar a mujeres periodistas como “muñecas de la mafia”, una expresión profundamente descalificadora e impropia de un jefe de Estado. Más recientemente, ha dedicado días enteros a perfilar y atacar públicamente al periodista Felipe Zuleta, exponiéndolo ante millones de seguidores. Cuando el poder político utiliza su capacidad de amplificación para señalar individuos concretos, no estamos ante un debate democrático normal, sino ante una práctica que puede generar intimidación y hostigamiento.
Y mientras algunos hablan de un supuesto “libertinaje de prensa” durante este gobierno, la realidad es que Petro ha mantenido una relación conflictiva con amplios sectores del periodismo independiente y crítico. Más grave aún, ha mostrado una notoria indiferencia frente al asesinato de periodistas ocurridos durante su mandato, incluido el caso más reciente de Cristian. Quienes proclaman votar “por la vida” deberían comenzar por condenar con la misma contundencia toda violencia contra los comunicadores y no únicamente aquellas situaciones que resultan útiles para su narrativa política. La libertad de prensa no consiste en aplaudir a los periodistas afines y demonizar a los críticos; consiste en respetar el derecho de todos a informar, opinar y cuestionar al poder, incluso cuando ese poder se llama @petrogustavo
Llegó el refuerzo de la senadora Angélica Lozano a la campaña de Cepeda.
Dice que Cepeda “no es de la izquierda corrupta”. ¿Pero cómo? Cepeda no es el candidato de Petro? ¿Por qué en estos años no hizo debates contra el robo en la UNGRD o del Invias?
A todos los intelectuales petristas y de izquierda que han dedicado esfuerzo y dedicación los últimos meses y semanas para escribir columnas de opinión en contra de Abelardo y su campaña infinitas gracias.
Sin ustedes y su ímpetu nada de esto sería posible.