Entonces eso te convierte automáticamente en amigo mío, y por ende preguntarte si has cenado hoy.
Y como me digas que no, te pienso plantar un plato de estofado ahora mismo delante tuya.
*No se cree lo que está viendo.
Obedece sin rechistar, observándole en todo momento. Fascinada, hechizada.
Más caliente que el mismo infierno la tiene.*
Cierto es que nunca le ha contado que humano no es, sino mestizo. Se aparta de su esposa, gruñendo y frunciendo el gesto al Brujo, mientras bastante de su piel se cubre de escamas azabache y mueve los dedos, que ya son garras.
No está ni poseído ni drogado: es su faceta +
*Le mordería el labio inferior, separándose cuando necesitó respirar.
Tirando con cierta posesividad su labio inferior.*
Como ahora mismo no vayamos a la cama me voy a sentir muy decepcionada. . .
*Ronroneó sobre sus labios, dedicándole una ladina sonrisa.*