"Hice todo el ruido que pude: hablé, grité, expliqué, pedí, insistí, me despedí mil veces y esperé a que todo mejorara. De verdad no quería irme, hasta que mental y físicamente no pude más."
El diablo no pudo alcanzarme entonces me obligó a ver cómo todos me dicen que soy una mujer increíble con un corazón hermoso y aun así nunca nadie decide quedarse.
soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.