La razón por la que nos escandalizamos si un joven roba un celular y no nos parece tan grave si desnuda a sus compañeras con IA con fines de humillación y comercio, es de clase y de género. Destruir la vida de una mujer en todos los aspectos del orden del trauma no nos parece para tanto, nos parece algo cultural y esperable de los varones. Naturalízamos que los varones nos traten así. Esta sociedad está muy erotizada con el derecho y la defensa de la propiedad privada mientras que el cuerpo de las mujeres nos sigue pareciendo de dominio público y simbólico de menor valor como para defenderlo con tanta contundencia.