Una vida alineada con tu propósito también te va a pedir cosas incómodas. Te va a pedir crecimiento. Te va a pedir moverte, atreverte, dejar excusas atrás. Y sobre todo, te va a pedir compromiso contigo.
Porque muchas veces el verdadero trabajo no es solo alcanzar lo que sueñas, es convertirte en la persona capaz de sostenerlo cuando llegue.
Y eso implica sanar, madurar, confiar más en ti y dejar de vivir tan pequeño para lo grande que llevas dentro.
(Vuelve a leerlo)
Cada día le pido a Dios sabiduría, que me permita ser una mujer paciente, edificadora, amorosa, feliz, llena de empatía y especialmente sentirme amada por él para discernir mi propósito de vida.
Cuando te paras un ratito a mirar lo q tienes alrededor, dónde estás, las personas lindas que te rodean y todo lo q lograste, te das cuenta que cada sacrificio valió la pena y que la vida siempre te pone en el lugar que tienes que estar ���✨🫶🏽