El futbolero está en su casa, masticando bronca, llorando, tratando de retomar fuerzas para encarar uno de los lunes más duros de su vida. Acá están los que ven futbol cada cuatro años y mucho no entienden, a veces me gustaría ser uno de ellos.
Entiendo la mística de Mónaco, la historia y todo lo que representa para la F1, pero eso no quita que sea el embole más grande de toda la temporada, lo único emocionante suele ser la largada y cuando empiezan las paradas en pits, termina eso, y ya está, vuelve a ser un embole