Analista IEEE.
Ex NATO Programme Director (Norfolk. USA)
ExDiputado del Partido Popular por Ceuta. Apasionado por mi España Africana
RT is NOT endorsement
El 16 de agosto de 1936, justo hoy hace 90 años, se cometió otra de esas matanzas que el Gobierno de Pedro Sánchez no quiere recordar: el fusilamiento de veinte frailes franciscanos de Consuegra en el término de Fuente el Fresno (Ciudad Real) a causa de su fe en Cristo. Fueron asesinados atados, con nocturnidad y alevosía, en la madrugada del 15 al 16 de agosto.
El grupo de los asesinados fueron, en primer lugar, el guardián de la comunidad, Víctor Chumillas Fernández; los cinco sacerdotes profesores del teologado, Ángel Hernández-Ranera de Diego, Domingo Alonso de Frutos, Martín Lozano Tello, Julián Navío Colado y Benigno Prieto del Pozo; y los catorce estudiantes de teología, Marcelino Ovejero Gómez, José de Vega Pedraza, José Álvarez Rodríguez, Santiago Mate Calzada, Andrés Majadas Málaga, Alonso (Alfonso) Sánchez Hernández-Ranera, Anastasio González Rodríguez, Félix Maroto Moreno, Federico Herrera Bermejo, Antonio Rodrigo Antón, Saturnino Río Rojo, Ramón Tejado Librado, Vicente Majadas Málaga y Valentín Díez Serna.
Al estallar la guerra, el convento de Consuegra albergaba el teologado de la Provincia franciscana de Castilla, con 32 religiosos: nueve sacerdotes, diecinueve estudiantes y cuatro hermanos no clérigos. De ese total, veintiocho morirían a lo largo de 1936 en distintos lugares y fechas, un dato que sitúa a Consuegra entre las comunidades religiosas más golpeadas por la persecución religiosa de aquellos meses en la archidiócesis de Toledo.
El 21 de julio las autoridades locales incautaron las iglesias del pueblo y prohibieron cualquier culto, incluso a puerta cerrada. Tres días después, el 24 de julio, los frailes fueron expulsados de su convento; el último en salir fue el padre guardián, Víctor Chumillas Fernández, quien entregó las llaves del edificio. La comunidad quedó recluida como prisioneros en la iglesia de Santa María la Mayor, convertida en cárcel improvisada, donde permanecieron varias semanas bajo vigilancia municipal.
Antes del desenlace del día 16, ya se habían producido otras "sacas" de religiosos de Consuegra: el 8 de agosto fueron ejecutados un hermano de La Salle y un coadjutor de la parroquia local, y los ocho franciscanos que no formaron parte del grupo trasladado a Fuente el Fresno correrían suerte similar los días 19 de agosto y 24 de septiembre.
Pasada la medianoche del 15 al 16 de agosto —jornada en que la comunidad había celebrado la festividad de la Asunción—, los veinte frailes fueron sacados de la iglesia-prisión y subidos, atados, a un camión. Según el relato recogido por sus biógrafos, uno de ellos, el hermano Domingo Alonso de Frutos, no figuraba en la lista de traslado; al indicársele que podía bajar, respondió que iría donde fueran sus hermanos.
Escoltado por varios vehículos en los que viajaban el alcalde y miembros del ayuntamiento, el camión salió de Consuegra, pasó por Urda y se detuvo en el paraje conocido como Boca del Balondillo, ya en término de Fuente el Fresno (Ciudad Real). Los religiosos, que habían rezado durante el trayecto, fueron obligados a descender y colocarse en fila junto a la carretera. El padre Chumillas solicitó que los desataran para morir con los brazos en cruz, petición que no le fue concedida; pidió entonces ser fusilado de frente, lo que sí se les permitió. Antes de la descarga, varios de los frailes gritaron vivas a Cristo Rey y a la Orden Franciscana, y pidieron perdón para quienes iban a ejecutarlos. Eran, según los testimonios, aproximadamente las 3:45 de la madrugada.
Los cuerpos fueron recogidos ya de día por orden de la autoridad y sepultados en el cementerio de Fuente el Fresno; terminada la guerra, los restos se trasladaron al cementerio de Consuegra. Hoy una cruz de mármol señala el lugar del martirio, y cada 15 y 16 de agosto ambas localidades celebran actos conjuntos de recuerdo, en los que participan descendientes de las familias implicadas.
📅 Hoy es el Día Mundial de las Personas Peatonas
👉Tiene prioridad, sí, pero antes de cruzar un paso de cebra es conveniente comprobar que no viene ningún vehículo o que se está deteniendo.
⚠️Cosa difícil de hacer si vas prestando atención al📲
1º 🚦 PARA 👫
2º 👀 MIRA 🚘
3º 🚶♂️ CRUZA 📵
#SeguridadVial
Este señor, exministro jubilado, q debe tener poco q hacer, nos lleva aburriendo soberanamente los últimos días con sus tuits supuestamente enciclopédicos pero plagados de desinformación, expansionismo, revanchismo e ingratitud.
Los ceuties hemos soportado mucho más.
Relájese.
Ceuta y Melilla: cuando la firmeza frente a Marruecos se convierte en capital electoral
La actitud casi histérica del Gobierno español y de buena parte de las clases política y mediática españolas ante las reivindicaciones, desde hace tiempo aparcadas, de Marruecos sobre Ceuta y Melilla ha sorprendido a muchos marroquíes.
Aunque en España es sobradamente conocida la existencia histórica de las reivindicaciones marroquíes sobre ambos enclaves, y pese a que Marruecos no tiene actualmente ningún interés en reactivarlas, el Gobierno español y las élites políticas y mediáticas han optado por la escalada retórica y patriótica, embarcándose en una suerte de competición por demostrar quién tiene más «huevos» para mostrarse más firme frente a Marruecos.
Esta unanimidad que los españoles han mostrado respecto a la «españolidad» de ambos enclaves no responde necesariamente a una convicción unánime de que su situación actual sea históricamente incontestable o políticamente inmutable. La clase política e incluso una parte importante del mundo académico español -con la excepción de los sectores más nacionalistas y de los círculos afines a formaciones de extrema derecha como Vox, Núcleo Nacional o la Falange- son conscientes de que los hechos históricos son más complejos de lo que sugiere el discurso oficial.
También saben que la permanencia indefinida de ambos enclaves bajo soberanía española podría ser cuestionada en el futuro y que quizá llegue un día - quién sabe si dentro de una, dos o tres décadas- en que España tenga que sentarse a la mesa de negociaciones con Marruecos para hablar de su futuro y tratar de alcanzar una solución pacífica y mutuamente aceptable.
Aun siendo conscientes de esta posibilidad, pocos dirigentes españoles pueden permitirse decirlo públicamente. Saben perfectamente que Marruecos ha sido históricamente, y seguirá siendo, una cuestión de política interna en España y, por consiguiente, una baza electoral susceptible de generar votos.
Desde esta perspectiva, adoptar una posición de firmeza o incluso de intransigencia frente a Marruecos puede satisfacer a amplios sectores de la opinión pública española y reportar dividendos electorales a quienes aspiran a alcanzar o mantenerse en el poder.
Como subrayó Juan Goytisolo al criticar la actitud de su país hacia Marruecos durante el incidente del islote de Perejil, la conciencia de la satisfacción que puede suscitar entre amplios sectores de la opinión pública española cualquier demostración de firmeza frente al Gobierno marroquí fue una de las razones que empujaron al Ejecutivo español a adoptar una actitud beligerante y recurrir a la fuerza para disuadir a Rabat:
«Poco importa que el consenso suscitado en torno a acciones como la “reconquista del islote” sea efímero y, en última instancia, vano: el jefe del Gobierno sabía perfectamente que semejante manera de proceder aumentaría su índice de popularidad, emulando a la señora Thatcher en su triunfal recuperación de las Malvinas.»
Teniendo en cuenta el apego de buena parte de la opinión pública española a la permanencia de Ceuta y Melilla bajo soberanía española, los distintos gobiernos que se han sucedido desde la desaparición de Franco saben perfectamente que la mera apertura de negociaciones con el Gobierno marroquí sobre el futuro de estas ciudades podría tener un elevado coste político.
Lo mismo ocurriría con cualquier actitud o posicionamiento oficial favorable a su retrocesión a la soberanía marroquí o, cuando menos, encaminado a encontrar una solución que pudiera satisfacer a ambas partes y respetar sus respectivos derechos e intereses, como podría ser, por ejemplo, una fórmula de cosoberanía.
Una iniciativa de esta naturaleza no tardaría en suscitar el rechazo y la reprobación de amplios sectores de la sociedad española. El coste para la formación política que se atreviera a defender una posición semejante, rápidamente tachada de «entreguista» por sus adversarios, podría ir mucho más allá de una eventual derrota electoral: podría comprometer seriamente su futuro político.
Esta realidad ayuda a explicar por qué, cuando la cuestión de Ceuta y Melilla reaparece en el debate público, las diferencias ideológicas entre los principales partidos españoles tienden a desdibujarse y dan paso a una auténtica escalada patriótica en la que cada actor procura demostrar que es más firme que sus rivales frente a cualquier reivindicación marroquí.
¿Es procedente este titular?
¿Qué se pensaría del mismo si fuera: “Reyerta de chonis vallecanas”?
Después escribirán de “la necesidad de eliminar estereotipos y prejuicios”. 🤦🏻♂️
@Raquelpelaez
“Reyerta cayetana en Marbella”
https://t.co/NDhZzUpSfR via @el_pais
I går i Folketinget sagde Danmarks statsminister:
"Problemet er jo, at en stor fjende er begyndt at vokse op indefra, og det er udlændinge, der er kommet til Europa.
Det er Hamastilhængere, det er folk, der begår terror mod europæiske samfund, det er folk, der ikke anerkender vores grundlæggende europæiske værdier, det er folk, der sympatiserer med nogle af de allermørkeste kræfter i den her verden.
Så Europa er truet. Problemet er, at vi både er truet udefra og nu indefra, men det er ikke på grund af en uenighed mellem den danske og spanske regering. Det er på grund af folk med en islamisk baggrund, som ikke vil det åbne, frie europæiske samfund, desværre."
Por fin llegó la rectificación: El Gobierno amplía la vida de la central nuclear de Almaraz hasta 2030
Renovables SI, Nuclear TAMBIÉN
https://t.co/Fa7lJuddfv via @el_pais
“Hasta hace sólo quince días, Ceuta tenía planes de futuro. Hoy sólo tenemos incertidumbre y mucha rabia. Cuando todo esto pase tendremos que decidir nuestro camino y definir cómo conseguirlo. Si no tomamos las riendas, no habremos aprendido nada”. https://t.co/3MV95wW3vz
Alguien en #Ceuta sabe donde estan las Ongs? Y las feministas? Y los que dicen velar por los derechos de los menores? Y las asociaciones ? Hasta cuando van a seguir los vecinos del Príncipe, La Reina, Sidi Embarek etc dando cobijo en improvisados campamentos ? VER GUEN ZA!!!
José Juan Romero, entrenador del Ceuta, estalla en rueda de prensa antes del inicio de LaLiga: «Me da vergüenza hablar de fútbol con lo que estamos viviendo».
En la madrugada del 12 al 13 de agosto de 1936, hace 90 años, se produjo uno de esos crímenes que el Gobierno de Pedro Sánchez no quiere recordar porque los asesinos eran milicianos del Frente Popular: veinte religiosos claretianos presos en el colegio de los Escolapios de Barbastro (Huesca) fueron sacados de su celda, subidos a un camión y fusilados en el kilómetro 3 de la carretera de Sariñena, tras negarse a salvar la vida alistándose en las filas republicanas.
Solo uno de ellos, Secundino Ortega García, era ya sacerdote ordenado; otros dos, Manuel Buil Lalueza y Alfonso Miquel Garriga, eran hermanos coadjutores. Los diecisiete restantes eran seminaristas claretianos de entre 21 y 25 años que aún estudiaban para el sacerdocio: Javier Luis Bandrés Jiménez, José Brengaret Pujol, Antolín Calvo y Calvo, Tomás Capdevila Miró, Esteban Casadevall Puig, Eusebio María Codina Millà, Juan Codinachs Tuneu, Antonio Dalmau Rosich, Juan Echarri Vique, Pedro García Bernal, Hilario Llorente Martín, Ramón Novich Rabionet, José Ormo Seró, Salvador Pigem Serra, Teodoro Ruiz de Larrinaga García, Juan Sánchez Munárriz y Manuel Torras Sais.
Uno de los que aguardaban su turno en el colegio, Faustino Pérez, logró sacar esa misma noche una carta de despedida a la congregación: "Anteayer, día 11, murieron con generosidad de mártires seis hermanos nuestros. Hoy, día 13, veinte más han recibido la palma de la victoria, y mañana esperamos morir los veintiún restantes que quedamos. ¡Gloria a Dios!". Contaba que sus compañeros besaban las cuerdas que los ataban y gritaban "¡Viva Cristo Rey!" camino del cementerio.
¿Cómo se llegó hasta esa noche? Todo empezó el 20 de julio de 1936, dos días después del alzamiento militar, cuando milicianos anarquistas de la columna Ascaso irrumpieron en la casa de la Comunidad Claretiana de Barbastro. No encontraron el arsenal de armas que buscaban, pero detuvieron a los cerca de sesenta miembros de la comunidad, sacerdotes, hermanos y seminaristas, y los encerraron en el colegio de los Escolapios. El superior, padre Felipe de Jesús Munárriz, y otros dos responsables quedaron recluidos aparte, en la cárcel municipal.
El punto de no retorno llegó al amanecer del 2 de agosto: sin juicio ni acusación formal, milicianos de las llamadas "milicias de Ginesta" fusilaron a Munárriz y a sus dos compañeros a la entrada del cementerio, amparados en un papel del comité revolucionario local que autorizaba, literalmente, "veinte hombres" para matar. El 11 de agosto fue el turno de los seis religiosos de mayor edad de la comunidad. Y en la madrugada del 12 al 13, el grupo de veinte que da nombre a esta historia.
Entre el 2 y el 18 de agosto de 1936 murieron en total 51 religiosos claretianos de Barbastro, además de otros 18 benedictinos, 9 escolapios y el propio obispo de la diócesis, todos ellos beatificados como mártires por Juan Pablo II en 1992. Los autores materiales fueron las milicias y el comité revolucionario de la localidad, que decidían, saca tras saca, quién vivía y quién moría, mientras el resto de presos, encerrados en el mismo colegio, escuchaba los disparos y esperaba su turno.
Reconstruyo con detalle la matanza de Barbastro, sus etapas y sus responsables en «Mentiras desveladas y víctimas inocentes de la Guerra Civil». Lo puedes comprar aquí: https://t.co/EL5qeUsr1H
@monrosi “Equilibrar” !!!!!
No hay nada que equilibrar : los ceuties llevan semanas aguantando como pueden una situación que otros han provocado.
Descansen en paz los muertos, pero empatía con las víctimas vivas ; y esas son los ceuties.
‼️ Marruecos acusa a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españolas de agredir a los inmigrantes en Ceuta «cuando no hay cámaras»
✍️ Informa @David__Loji
https://t.co/2U3DmW2zRz
🇲🇦🇪🇸 Piden al Tribunal Penal Internacional investigar si el rey de Marruecos promovió la crisis migratoria de Ceuta, en una petición que sostiene que la entrada masiva de personas pudo formar parte de una estrategia de presión contra España https://t.co/y77WPDngGi
#EmergenciaCeuta Lo que no hizo el 30 y 31 de julio. Así vende ahora Marruecos su despliegue policial y militar en la frontera con Ceuta ante los avisos de una nueva convocatoria de asalto para el 15 de agosto.
14 días y todo sigue igual , nos mienten con los datos , nos engañan con la devolución, #Ceuta asumida en un auténtico caos , nadie responde , nadie actúa , estamos totalmente vendidos y en manos de energúmenos que no están a la altura de gestionar esta maldita crisis
Habrá un antes y un después de los acontecimientos de Ceuta
Creo que va a haber un antes y un después de los acontecimientos de Ceuta. Hay otra cosa que quería señalar. Durante los últimos días he estado hablando con muchos marroquíes de perfiles muy diversos: profesionales, profesores universitarios, empresarios, etc. Muchos de ellos llevan años pasando parte de sus vacaciones en España y, sin embargo, ahora me dicen que ya no tienen intención de hacerlo y que incluso están reconsiderando por completo la posibilidad de volver a elegir España como destino vacacional.
La razón es sencilla: la virulencia, la falta de respeto y la condescendencia que una parte de la prensa española ha mostrado hacia Marruecos desde lo ocurrido los días 29 y 30 de julio, así como la avalancha de insultos dirigidos contra Marruecos, sus instituciones, los marroquíes y nuestra propia historia, están empujando a muchos marroquíes a reflexionar seriamente sobre sus futuras elecciones de vacaciones.
Muchos de aquellos con los que he hablado me han dicho claramente que ya no piensan pasar sus vacaciones en España.
Por su proximidad geográfica, su clima y todos esos vínculos históricos y culturales, España siempre ha sido para muchos en Marruecos una opción natural. La posibilidad de tomar un vuelo de apenas una hora desde Rabat o Fez y encontrarse prácticamente en cualquier gran ciudad española, pasar allí unos días y regresar después a Marruecos representa una comodidad indiscutible.
Pero después de lo que estamos viendo estos días, muchos ya no tendrán la misma predisposición a elegir España. Existen otras alternativas: Portugal, Italia, Turquía y, por supuesto, el propio Marruecos, donde todavía queda muchísimo por descubrir.
Durante décadas, los marroquíes hemos tendido a hacer abstracción del pasado colonial de España y de todo el daño que la política española ha causado a Marruecos, empezando por la Guerra de Tetuán, cuyas consecuencias tuvieron un impacto devastador en el devenir de nuestro país.
Por más que ciertos círculos académicos españoles tiendan a pasar por alto este episodio de las relaciones entre ambos países o a minimizar las profundas consecuencias de aquella guerra sobre la trayectoria histórica de Marruecos, existe un amplio consenso entre los historiadores acerca del enorme daño que causó a la estabilidad política, la integridad territorial y la viabilidad económica del país.
Pese a ello, en Marruecos hemos tendido, en gran medida, a hacer abstracción de ese pasado, al igual que de todo lo sucedido en torno a la cuestión del Sáhara. También hemos optado durante mucho tiempo por dejar en segundo plano el diferendo sobre Ceuta y Melilla, dos enclaves españoles situados en pleno territorio marroquí que, desde nuestra perspectiva, constituyen vestigios de una época colonial que debería haber quedado definitivamente atrás.
Al fin y al cabo, mientras nosotros hemos hecho esfuerzos constantes por acercarnos a los españoles, construir puentes de entendimiento y establecer una relación basada en el respeto mutuo, estos días hemos tenido la impresión de que ese gesto no siempre ha sido correspondido desde la otra orilla.
Por eso creo que lo que está ocurriendo dejará huellas muy profundas. Habrá un antes y un después de los acontecimientos de Ceuta. La avalancha de insultos, la campaña de denigración y la demonización de Marruecos que estamos presenciando estos días han alcanzado una virulencia que muchos marroquíes no recuerdan haber visto nunca. Y sería un error subestimar el impacto que todo ello puede tener, a largo plazo, sobre la percepción que los marroquíes tienen de España.
🇪🇸 Ceuta & Melilla : plus de 500 ans d'histoire espagnole.
Intégrées des siècles avant même l'existence de l'État moderne du Maroc, ces villes sont des territoires espagnols à part entière et non des colonies.
#Espagne#Ceuta#Melilla#Histoire