“Ueno Bank”
Por la historia de película detrás de la debacle.
En Paraguay se armó una de las estafas financieras más grandes de la historia reciente del país, que terminó tumbando al presidente Santiago Peña, dejando a casi 3 millones de personas sin acceso a su plata y moviendo cientos de millones de dólares de fondos públicos y de jubilaciones hacia empresas del propio dueño del banco.
Ueno nació como financiera (El Comercio / Credicentro), la compró el Grupo Vázquez y en 2023 se transformó en banco digital. Creció a lo loco: llegó a tener casi 3 millones de clientes (el 60% de la población adulta de Paraguay), procesaba millones de operaciones por día y se convirtió en uno de los bancos más grandes del sistema. Patrocinaba estadios de Olimpia y Cerro Porteño, se vendía como el banco “moderno y para todos”.
El problema es que, según el Banco Central y la Fiscalía, el banco prestaba el dinero de los depositantes y del Estado a empresas del propio Grupo Vázquez (Mowi, Grupo Hendy, Grupo M, Itti, Redisa, Redipro, Vinanzas, etc.), disfrazadas de “independientes”. Les pasaban acciones a ex empleados o gerentes para que parecieran ajenas al grupo y así esquivar el tope legal de préstamos a empresas vinculadas (el máximo permitido era alrededor de 82 millones de dólares; prestaron mucho más).
Era una “calesita”: el banco prestaba a sola firma y sin garantías reales a estas firmas, el dinero se transfería entre ellas para pagar deudas o generar nuevos préstamos, y se sostenía artificialmente la imagen de solvencia mientras captaban más depósitos públicos.
El IPS (la caja jubilatoria) tenía depositados alrededor de 350-380 millones de dólares. En total, los fondos públicos y previsionales en Ueno rondaban los 800-860 millones de dólares.
Cuando el Banco Central ajustó los balances, el índice de solvencia del banco se fue al 5,56% (el mínimo exigido es 12%). El 3 de noviembre de 2026 intervinieron la entidad, cerraron la app, las tarjetas y todo. Casi 3 millones de personas se quedaron sin poder tocar su plata de un día para el otro.
La Fiscalía imputó a 27 personas (directivos del banco + gente de las empresas vinculadas) por lesión de confianza, tentativa de estafa y otros delitos. El perjuicio estimado ronda los 167 millones de dólares más cientos de miles de millones de guaraníes.
El vínculo político fue letal: Santiago Peña había sido accionista de Ueno Holding (el grupo empresario) hasta marzo de 2025. El presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, había sido presidente de la financiera Ueno antes de asumir en el BCP. Durante el gobierno de Peña los depósitos estatales en el banco crecieron fuerte. La oposición lo acusó de conflicto de intereses y de haber permitido que se usara dinero público y de jubilados para financiar negocios privados del grupo. Diputados avanzaron con el juicio político y Peña renunció.
In Fahrenheit 451, the chief book-burner, Captain Beatty, describes how reading became obsolete because the public demanded increasingly fast-paced entertainments, and those entertainments slowly corroded their ability to think. “Books cut shorter. Condensations. Digests, tabloids. Everything boils down to the gag, the snap ending. Classics cut to fit fifteen-minute radio shows, then cut again to fill a two-minute book column … Many were those whose sole knowledge of Hamlet was a one-page digest in a book that claimed, ‘Now at last you can read all the classics.’ … School is shortened, discipline relaxed, philosophies, histories, languages dropped, English and spelling gradually neglected, finally almost completely ignored. Life is immediate, the job counts, pleasure lies all about after work. Why learn anything save pressing buttons, pulling switches?”
In this passage Ray Bradbury foretells the intellectual hollowing out of the working class, the advent of AI-generated “summaries” of classic novels, the attention-frying culture of short-form video, the relaxation of educational standards into non-existence. All of this in a book published in 1953.
Cada que recuerdo que los gringos no solo no tienen leyes para facilitar el voto de la gente, si no que sus elecciones son en un día random de la semana, me hace preguntarme cómo le hicieron para engañar al mundo con su "somos la mejor democracia del mundo"
star wars es una saga tan abiertamente antifascista que la única razón por la que a los fascistas les gusta es porque son estupidisimos y culturalmente iletrados
la derecha no debe tener espacio en ese fandom
Let me get this straight…
Sam Altman founded OpenAI as a nonprofit. Open source. For everyone. “To benefit humanity.”
Then he raised billions of dollars.
Then he closed the source code.
Then he converted to for-profit.
Then he scraped the entire internet without asking anyone.
Then he used YOUR writing YOUR art YOUR code to train his models.
Now he’s saying “bad things need to happen for AI to move forward.”
He stole all of your data. He built the product with your work. And now he’s unleashing consequences from the technology that NO ONE asked for.
Corporate greed has reached an all time high, and they’re not even hiding it anymore…