Hasta siempre, LEYENDA. Siento como un gran honor que mi selección haya formado parte de tu último partido en la Copa del Mundo. Dejas un legado imborrable. Seguramente merecías otro final, pero, al menos, te ganó tu segundo país. Aquí siempre serás querido y bien recibido por los auténticos aficionados a este maravilloso deporte.
Que lo puteen y lo sigan puteando, fue el único que entendió como se tenía que jugar este partido. Que en ocasiones se pasó de revoluciones no tengo dudas, pero en estos partidos hay que jugar fuerte.
El fútbol nunca se jugó en puntitas de pie.