@agarra_pala@JMilei Na bueno, este chorro que se cansó de hacer negocios por todos lado ( ej seguros), lo manejo Cristina como un títere, es responsable de la muerte y el hambre de la Argentina, inflación 230%, hospitales destruidos, socialismo por todos lados, expropió, creó 28 tipos de cambio
@bostero109rp A pero que gran analista!!!
Sos un boludo pedal, si no podes desmentir operetas y presentar una declaración jurada que lo contradiga, no son operetas es la realidad
@empaladosok Quién es el reemplazo? Yo llamo a francos, quirno o marin (prefiero que siga en ypf, es el mejor “funcionario�� del gobierno sin dudas)
Y si adorni es culpable (lo más probable), perpetúa o silla eléctrica
Es para pagar los bonos que vencen en Julio, Marcela. Justamente, como la macro está ordenada es que que lo podemos hacer, cuando no esta ordenada tenes que pagar con reservas y deteriorar la hoja de balance del BCRA lo que implica mas inflación en el mediano y largo plazo.
@ExequielVLLC@RAMIROMARRA Por favor, mandá a tus pibes al colegio para que no sean tan boludos como el padre. Se escribe: dicen, zánganos y vayan.
Defender ideas está perfecto ( las cuales comparto ) defender errores por fanatismo, no
@ExequielVLLC@RAMIROMARRA El problema tuyo es que seguro en algún momento fuiste kuka y te instalaron la idea de cerrar los ojos, ser fanático y decir todo que si.
Carta abierta al Presidente de la Nación.
Señor Presidente:
Le escribo no como un dirigente político, sino como lo que soy hoy: un ciudadano del sector privado. Uno más de los millones de argentinos que producen, que generan trabajo, que arriesgan su capital todos los días y que en su momento decidieron acompañar un cambio que parecía imposible.
Le escribo justamente porque creo en el modelo económico y las reformas que su gobierno está llevando adelante. Y porque creo en él, no puedo quedarme callado ante lo que está pasando. Confío en el cambio cultural que decidimos encarar los argentinos.
Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda.
Acá está el punto que quiero dejarle, con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos. Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen.
Porque las ideas y los proyectos valen más que cualquier relación personal o familiar que un presidente pueda tener. Más que cualquier afecto, cualquier lealtad y cualquier confianza individual, como la que en algún momento tuve en usted. El día que una relación personal pesa más que la coherencia del proyecto, el proyecto empieza a morir por dentro, aunque la economía siga funcionando.
Se lo digo con autoridad moral, porque a mí me tocó vivirlo del otro lado. Fui de los que fundó este espacio. Lo construí desde el principio, cuando casi nadie creía. Y un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando.
Si esa misma vara se aplicó conmigo —un fundador, apartado injustamente—, lo único que pido hoy es que se aplique con la misma firmeza con cualquier funcionario. Sin distinciones, sin blindajes y sin excepciones por cercanía. La coherencia no se reclama solo cuando es cómoda.
No le pido que me dé la razón. Le pido que tome la decisión que corresponde. La que cuida el modelo, la que protege la palabra empeñada y la que le devuelve al gobierno la fuerza moral que le dieron los argentinos.
Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo.
Con respeto, y con la sinceridad de quien quiere que esto salga bien,
Ramiro Marra.
Ya pasaron 24 horas. Lo de ayer es difícil de dimensionar. La eternidad es esto: dejar legado. Ser recordado.
Messi, a sus casi 39 años, nos hizo olvidar que era un partido de Mundial o se jugaba por los puntos. Lo disfrutamos. Sentimos nostalgia del presente. Le pasó hasta a Scaloni, mirando desde el banco.
Leo es el mejor deportista de todos los tiempos. Se llevó puesto todo. Los debates quedaron obsoletos, viejos.
Ojalá el Mundial le depare cosas buenas a la Selección Argentina pero, más allá del resultado, valorar a un equipo hist��rico con un líder como Messi es el camino. Juegan sin ninguna mochila. No tienen que demostrarle nada a nadie. Ya vimos lo que son capaces de hacer. Y eso hasta los hace jugar mejor,
Leo sigue emocionando y llenando de orgullo a todos.