#AHORA | En la cárcel Rodeo I, donde aún hay presos políticos.
El momento en el que los familiares de los presos políticos le gritan a los secuestrados la noticia: “¡María Corina llegó!”.
Los presos gritan de emoción y empiezan a corear: “¡Justicia! ¡Libertad!”.
La Tercera Guerra Mundial no va a empezar con un comunicado avisándonos de que empieza mañana.
Pero mirad lo que está ocurriendo en Europa.
🇩🇪 Alemania prepara su sistema sanitario para un escenario de hasta 1.000 militares heridos al día.
🇵🇱🇱🇹 Polonia y Lituania trabajan en planes de evacuación masiva de población ante un posible conflicto.
🇸🇪🇩🇪 Suecia y Alemania ensayan el despliegue rápido de 1.500 soldados en Gotland, en pleno Báltico.
🇫🇮 Finlandia alerta a su población sobre sabotajes, drones y posibles ataques contra infraestructuras.
🇱🇻 Letonia prepara protocolos para responder inmediatamente ante incursiones sin esperar decisiones colectivas de la OTAN.
🇨🇭 Suiza acaba de aprobar una nueva estrategia de seguridad y defensa ante el deterioro de la situación europea.
🇬🇧 Reino Unido pide a la población estar preparada con reservas domésticas de comida y agua para emergencias.
🇱🇺 Luxemburgo tuvo que cerrar temporalmente su aeropuerto por drones no identificados.
Y todo esto mientras Europa acelera su rearme y sus dirigentes hablan cada vez con más naturalidad de prepararse para un posible enfrentamiento con Rusia.
La pregunta no es si la guerra empieza mañana. La pregunta que debería acojonarnos es otra:
¿Por qué están preparando a media Europa para asumir psicológica, económica y militarmente que una guerra con Rusia puede ocurrir?
Porque las guerras no empiezan cuando aparece el primer tanque.
Empiezan mucho antes, cuando lo que ayer era absolutamente impensable empieza a parecernos normal.
Este hombre, cada vez que pela una naranja para su esposa, hace un corazón con las cáscaras y se lo regala, y su esposa lleva a��os acumulando estos corazones y guardándolos en frascos.
Al igual que ocurrió en varios países de Europa con el nazismo y el negacionismo del Holocausto, en Venezuela debemos considerar la prohibición del chavismo y la penalización de cualquier apología a dicha organización criminal y del negacionismo de sus crímenes.
Mi Papá como sobreviviente del terremoto de México en 1985, e ingeniero civil que trabajó en el metro de CDMX, siempre me decía esto: “no hay nada que destape mas la corrupción de un país, que un terremoto”.
Exactamente eso estamos viendo en Venezuela
Miren a esos inservibles.
Que rabia da ver a esos hijos de puta siendo unos holgazanes. Ahí acostados encima de la ropa donada en lugar de estar seleccionando lo que sirve. Basuras, desechos humanos la fanb.
¡Desgraciados! Es lo que estas indignadas mujeres le gritan a estos integrantes de Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. En lugar de ayudar llegaron a robar. Esto ocurrió en el edificio Vallarta, ubicado en la urbanización Playa Grande, en Catia La Mar.
Preocupante denuncia. Topos mexicanos dicen que los perros marcaron tres lugares donde podría haber vida en los escombros de la Residencia Gradisca, pero los funcionarios venezolanos que controlan el lugar no les permiten comenzar las labores de búsqueda.
Los rescatistas internacionales no se esperaban este nivel de autoritarismo y control político. Ojalá que en su heróico retorno sigan regando la voz, ya con la experiencia vivida de: «era cierto lo que decían los venezolanos. No podían ni pueden solos. Con razón migraron así».