Por primera vez en la historia se juntaron Google, Microsoft, Anthropic, OpenAI y otrás 100 compañías más del sector para publicar una carta pidiendo a los gobiernos que se preparen para recibir ciberataques con los nuevos modelos de inteligencia artificial.
Fuerte.
“Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”.
Francis Bacon hablaba del farsante que falla y luego cambia las reglas para seguir pareciendo infalible.
Cuatro siglos después, la política lo llama relato, contexto o cambio de escenario.
Hemos avanzado muchísimo 🙄
@La_SER Infinito Asco.
El “Estudio” es en Estados Unidos 🇺🇸 desde el 2010-2018 ¿Es eso periodismo o burda propaganda? No saben cómo tapar la vergüenza en #Ceuta
¿Será que Las tácticas de Stalin, Goebbels o Fidel son atemporales? Lástima que no estamos en 1938, 1943 ó 1960 🥸
Una nota imperdible: Caracas, Belgrado, Beirut y Teherán prosperaron entre bloques, sanciones y reglas a medias gracias a una clase profesional que sobrevivió a su inestabilidad y aprendió a traducir entre mundos. Bienvenidos a las ciudades liminales. https://t.co/TblW2y5VmJ
In 1930, the Spanish philosopher José Ortega y Gasset published The Revolt of the Masses, a book that still feels uncomfortably prophetic. His central target was not the poor or the working class, but a new kind of human being he called the “mass man”.
The mass man, Ortega argued, is defined by attitude rather than income. He is the ordinary person who is perfectly satisfied with himself, demands nothing higher of his own character or intellect, and yet insists that his mediocrity be treated as a right. He does not defer to excellence, competence, or higher standards. He regards them with suspicion or resentment. What previous ages saw as the privilege of the few - political influence, cultural authority, the right to shape society - the mass man now claims as his due, without any corresponding effort to rise above the average.
Ortega believed this type of person had been produced by the very success of modern civilisation. Rising living standards, mass education, and liberal institutions had given ordinary people unprecedented power and comfort. But they had not produced a corresponding sense of responsibility or humility before higher achievements. The result was a revolt: the mass man refused to accept the authority of superior knowledge, culture, or character. He demanded that everything be brought down to his level.
The danger, Ortega warned, was that a civilisation cannot survive if its central actors no longer respect the standards that made it possible. When the average begins to dominate without aspiring to anything beyond itself, excellence is undermined, institutions decay, and politics becomes an expression of resentment rather than responsibility.
Ortega’s diagnosis remains unsettling because it is not a complaint about poverty or exclusion. It is a warning about self-satisfied mediocrity armed with power.
Este estudio es muy chulo:
Imaginad que queremos entender por qué Occidente se hizo rico e innovador a lo largo de los siglos. Muchos historiadores y economistas (como Max Weber o Joel Mokyr) llevan tiempo diciendo que la clave no fue solo la tecnología o el dinero, sino la cultura: cómo la gente pensaba sobre la autoridad, el miedo a lo nuevo, la libertad individual y la paciencia para planificar el futuro. El problema es que nadie había conseguido medir esa cultura de forma numérica a lo largo de mil años para meterla en un modelo económico serio.
Radek Stefanski, un economista de la Universidad de St Andrews, se propuso arreglar eso. Cogió más de 23.000 libros del canon occidental (desde la Antigüedad hasta 1920, sacados sobre todo de bibliotecas digitales como Project Gutenberg) y le pidió a una inteligencia artificial avanzada que los leyera uno por uno, no contando palabras sueltas, sino entendiendo el sentido completo. La IA tenía que decidir, en cada pasaje, si el libro defendía, criticaba o simplemente describía seis ideas culturales básicas: si apoyaba la jerarquía y la obediencia, si tenía miedo a lo desconocido, si valoraba la autonomía personal, si premiaba la paciencia a largo plazo, y un par más.
Es importante ver que estos libros no reflejan lo que pensaba la gente corriente de la calle, sino la cultura de las élites letradas: las minorías que sabían leer y escribir, las mismas que gobernaban, enseñaban en las escuelas y universidades, y que luego inventaban e innovaban. Esas puntuaciones las fue acumulando año tras año como si fueran un capital cultural que se hereda y se deprecia muy despacio (casi como el dinero o las máquinas, con una vida media de unos 138 años). Con cuatro de esas medidas construyó lo que llama el “Innovation Wedge” o “cuña de la innovación”: una proporción sencilla que mide cuánta resistencia cultural había a las ideas nuevas. Cuanto más alta es esa cuña, más difícil es que la gente acepte o produzca innovaciones.
Lo que encontró es sorprendente. Entre el año 1000 y 1920 esa resistencia cultural bajó un 51 por ciento. Occidente pasó de ser una sociedad más jerárquica y asustadiza ante lo desconocido a una más individualista y paciente. Y lo más llamativo es el momento: la mayor caída ocurrió entre 1130 y 1230, siglos antes de la imprenta, de la Reforma protestante o de la Revolución Industrial. Es decir, el cambio de mentalidad empezó muy temprano, en plena Edad Media.
Cuando metió esta medida en un modelo económico estándar de cómo se producen las ideas, resultó que la cultura pesaba muchísimo. Si la mentalidad se hubiera quedado congelada como en el año 1000, la productividad de 1920 habría sido solo un 56 por ciento de lo que realmente fue. Y ese ablandamiento cultural explica aproximadamente dos tercios de la primera gran aceleración económica que vivió Europa entre 1500 y 1700.
Stefanski no dice que la cultura sea la única causa ni que resuelva el misterio de una vez por todas (él mismo reconoce que la causalidad puede ir en las dos direcciones). Lo que sí ha conseguido es convertir por primera vez esa “cultura de las élites literarias” en una serie histórica medible, validada con profesores de literatura y con otras bibliotecas independientes. Ahora, en vez de hablar de cultura como algo vago, los economistas pueden meterla en sus cálculos como si fuera un dato más.
(El paper lo tenéis en el hilo)
¿Cómo se supera una tragedia? ✔️Egoísmo: primero me salvo, luego ayudo al otro.
✔️Capacidad para mentir: crear una verdad para sobrevivir “Se miente en demasía por falta de fantasía”
✔️Aniquilación del adversario sin culpa.
Definitivamente hay que darle una segunda vuelta a la teoría de la evolución.
Lo sentimos, Sir Darwin.
En algún eslabón se nos coló un error garrafal (y la multiplicación fue exponencial)😒
@sordon@MariaCorinaYA “Paz, Pan, Independencia y socialismo” El elixir retórico que, con infalible eficacia histórica, convierte aspiraciones nobles en hambrunas, tiranías y ruinas.
No le quito ni una coma 💔 “Los miserables no se transforman en seres benignos por una tragedia del destino, siguen siendo escoria para una nación (…) Un sin sentido atroz, una vergüenza del destino” #Venezuela
Tengo claro que duele afirmar esto, pero antes que los roben a los venezolanos (lo que dona el mundo)...pongan cabeza, ya sufrieron demasiado, esto puede ser aún más dramático...
«Si Diógenes hubiese sido ministro de vivienda, estaríamos todos viviendo en toneles.
Mucho cuidado con ese tipo de narcisismos de la humildad o narcisismos de la pobreza porque quizá acabamos peor que en el ‘coliving’» Jesús G. Maestro.
Chapò🎩
Aquí el anuncio entero de Nike para el Mundial. Es una absoluta locura. Seguramente el mejor comercial de futbol de todos los tiempos. Vale cada segundo.