@Serrano2Aaron ¡Qué película! Un canto de amor al cine. Los directores, actores y muchos de los técnicos vienen de los cineclubes de barrio. Como consiguieron financiarla en estos tiempos, merece su propio documental!
Este libro nos salió muy caro: 500 páginas, la traducción, etc. Es bellísimo. Una gran novela. Lo pusimos al precio más accesible posible, poero igual es salado. Edmund White: La sinfonía de los adioses. El mes que viene en librerías.
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Murió un propagandista de la dictadura.
"Durante el Proceso tomé una posición muy clara: entendía que había una guerra, y en esa guerra elegí el lugar en donde estaba. Eso no significa que haya avalado los métodos de la represión"
Murió un propagandista de la dictadura. Un tipo que nunca se hizo cargo del blindaje mediático y la justificación del genocidio con que colaboró, escondiéndose detrás de falacias para justificar su acción y bajo las cuales nunca se retractó de lo hecho.
En estas horas tras su fallecimiento, se reproducen anécdotas graciosas y hasta simpáticas. Pero no hay margen para embellecer a los hijos de puta. Esto sin mencionar la berretada a la que se dedicó a hacer en democracia.
"Yo soy responsable de todo lo que salió en Gente durante el Proceso, desde la primera línea hasta la última... No me avergüenza nada de lo que hice"
En 1978 publicó una nota desde Francia sobre lo que entendía era la campaña antiargentina por las denuncias sobre violaciones a los DDHH, señalando incluso a Julio Cortázar como uno de sus responsables.
Gelblung integró parte de un andamiaje mediático, absolutamente fundamental para legitimar el accionar represivo y la aplicación de un sistema de terror para aplastar no solo a la resistencia obrera en fábricas, barrios y universidades, sino para aplicar un modelo de hambre que destruyó a la clase trabajadora en Argentina
¡Cuanto más bajo podemos caer! Perdón hermanos chilenos. Soy argentina y me da muchísima vergüenza los dichos del presidente. Falta de humanidad e ignorancia total. Maldad. Pensamiento estrecho. Lo peor de la peor derecha. No lo olvidemos a la hora de votar...
¿QUIÉN RECUERDA A JOAQUÍN AMIGO, CONFIDENTE DE LORCA Y VÍCTIMA DE LAS MILICIAS DE LA RETAGUARDIA REPUBLICANA?
¿Por qué le cuesta tanto a la izquierda reconocer que también se han cometido crímenes en su nombre? Franco, Hitler y Mussolini perpetraron horribles genocidios, pero eso no excusa las atrocidades que se produjeron en la Unión Soviética, la Cuba de los Castro o la retaguardia republicana de la guerra civil española. Ningún ser humano decente puede justificar las fosas de Katyn, la matanza de Barbastro o los campos de trabajo forzado donde el régimen cubano confinó a miles de hombres considerados "antisociales" o "desviados" por los estándares de la revolución: homosexuales, religiosos (testigos de Jehová, católicos), intelectuales y disidentes políticos.
Señalar eso no significa justificar la matanza de Badajoz, las cámaras de gas de Auschwitz o las bombas de Hiroshima y Nagasaki. La honestidad con lo real exige ser fiel a la verdad y no distorsionar los hechos para mantener viejos mitos. Hannah Arendt ya nos enseñó que el totalitarismo tuvo dos caras: el régimen nazi y el comunismo soviético. André Gide, Albert Camus y Bertrand Russell siempre se alinearon con la izquierda, pero cuando visitaron la URSS comprendieron que aquello solo era un gigantesco campo de concentración. Conviene recordar que Stalin entregó a Hitler a los comunistas alemanes que se habían refugiado en la URSS. Fue un gesto orientado a consolidar el pacto mutuo de no agresión.
El asesinato de García Lorca fue un crimen imperdonable, pero no fue menos execrable el asesinato del catedrático de filosofía Joaquín Amigo, al que el poeta granadino consideraba un maestro y un referente. Amigo fue asesinado a finales de agosto de 1936 por milicianos del Frente Popular, que lo arrojaron al Tajo de Ronda, un desfiladero de 100 metros de profundidad. Al igual que ocurrió con Lorca, sus restos nunca fueron recuperados.
El asesinato de Joaquín Amigo no fue un gesto de resistencia antifascista, sino un crimen tan repugnante como el fusilamiento del padre Pedro Poveda, pionero de la escolarización de los gitanos y de la incorporación de la mujer a la universidad o el fusilamiento de Blas Infante, padre de la patria andaluza. Admiro a los que combatieron en el frente contra el fascismo, pero los que mataron y torturaron en la reataguardia solo merecen desprecio.
La izquierda en la que yo creo no fusila ni confina en campos de concentración. Si es necesario, lucha observando las leyes de la guerra, como hizo en la batalla del Ebro o en las playas de Normandía, pero fuera del campo de batalla, sigue la consigna de Azaña: "Paz, piedad y perdón".