🇻🇪 | LOS CHAVISTAS QUE AHORA QUIEREN SER INOCENTES
Barreto, Jaua, Arias Cárdenas y la conveniente amnesia de quienes también construyeron el chavismo
Hay una nueva especie política creciendo en Venezuela: el chavista que estuvo en el poder, disfrutó del poder, administró el poder, defendió el poder y ahora pretende convencernos de que nunca tuvo nada que ver con lo que hizo ese poder.
De pronto hablan de Constitución.
De instituciones.
De democracia.
De tolerancia.
De reconciliación.
De respeto a la propiedad.
De derechos políticos.
Hasta parecen sorprendidos por el desastre venezolano.
El problema es que algunos venezolanos sí tenemos memoria.
Y cuando se revisan nombres como Juan Barreto, Elías Jaua o Francisco Arias Cárdenas, no estamos hablando de tres ciudadanos que simplemente votaron por Hugo Chávez en 1998.
Estamos hablando de hombres que ocuparon posiciones importantes dentro del proyecto bolivariano.
Alcalde metropolitano.
Vicepresidente de la República.
Canciller.
Ministro.
Gobernador.
Embajador.
Diputado.
Y, en uno de los casos, protagonista armado del intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992.
Entonces comencemos por una regla elemental:
todo venezolano tiene derecho a rectificar.
Pero rectificar significa reconocer lo que se hizo.
No borrarlo.
FRANCISCO ARIAS CÁRDENAS
Antes de hablar de democracia, recordemos el 4F
Con Arias Cárdenas ni siquiera hay que comenzar por el gobierno de Chávez.
Hay que retroceder hasta el 4 de febrero de 1992.
Arias Cárdenas fue uno de los oficiales que participaron junto con Hugo Chávez en el intento de derrocar por las armas al gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez.
Fue uno de los comandantes de la rebelión.
Mientras Chávez fracasaba en Caracas, las fuerzas encabezadas por Arias Cárdenas consiguieron controlar objetivos en Maracaibo y detener al entonces gobernador del Zulia, Oswaldo Álvarez Paz.
El intento de golpe dejó muertos y heridos.
La cifra oficial de fallecidos fue de 32 personas.
Por eso existe una contradicción histórica gigantesca cuando cualquiera de los protagonistas de aquella insurrección pretende posteriormente impartir lecciones de institucionalidad sin comenzar reconociendo aquello:
intentaron cambiar un gobierno constitucional utilizando las armas.
Después Arias se "distanció de Chávez", incluso llegó a competir contra él por la Presidencia en 2000.
Perfecto.
Pero posteriormente volvió.
Y volvió con fuerza.
Regresó políticamente al chavismo, ocupó cargos dentro de su estructura, fue gobernador del Zulia nuevamente entre 2012 y 2017 y posteriormente representante diplomático del gobierno de Nicolás Maduro.
Es decir:
no solamente estuvo en el origen militar del movimiento. Décadas después continuaba ocupando posiciones importantes dentro del sistema político surgido de aquel movimiento.
Por eso resulta imposible convertirlo ahora en un observador accidental del chavismo.
Arias Cárdenas tiene derecho a cambiar.
Lo que no puede cambiar es el 4 de febrero de 1992.
Ni su participación en él.
Ni las responsabilidades políticas que posteriormente decidió volver a asumir.
ELÍAS JAUA
El hombre de las expropiaciones ahora no puede fingir que solamente pasaba por allí
Si alguien estuvo cerca del centro del poder chavista fue Elías Jaua.
No hablamos de un alcalde remoto.
Jaua fue, entre otros cargos:
ministro de Agricultura y Tierras, vicepresidente de Venezuela y ministro de Relaciones Exteriores.
Fue uno de los hombres importantes de Hugo Chávez.
Y particularmente relevante fue su participación en una de las políticas económicas más agresivas del chavismo:
las expropiaciones.
En enero de 2010, cuando Chávez lo designó vicepresidente, El País describía a Jaua como uno de los representantes de la línea radical del gobierno y señalaba que había encabezado procesos de expropiación de haciendas y fábricas de alimentos.
No era una acusación inventada por la oposición.
El propio Jaua defendía públicamente esas actuaciones.
En diciembre de 2010 el gobierno decidió avanzar sobre 47 fincas en la zona sur del Lago de Maracaibo, en Zulia y Mérida.
Productores protestaron.
Hubo bloqueos.
Intervino el Estado.
¿Y qué dijo el entonces vicepresidente Elías Jaua?
Defendió públicamente la medida y sostuvo que la decisión no tenía vuelta atrás, calificándola además de necesaria, justa y legal.
Eso ocurrió.
También en enero de 2010 Jaua, entonces ministro de Agricultura y Tierras, confirmó la expropiación del Central Azucarero del Táchira, Cazta.
Entonces cabe una pregunta bastante sencilla:
¿quién ejecutaba el modelo económico chavista?
Porque pareciera que ahora nadie lo hizo.
Nadie expropió.
Nadie intervino.
Nadie confiscó o recuperó tierras según la terminología oficial.
Nadie destruyó incentivos.
Nadie participó.
Todo ocurrió espontáneamente.
Pero cuando revisamos los periódicos de aquellos años aparecen nombres, ministros, vicepresidentes y funcionarios defendiendo aquellas políticas.
Y uno de esos nombres aparece repetidamente:
Elías Jaua.
Puede sostener hoy que determinadas decisiones fueron correctas.
Puede admitir que fueron equivocadas.
Puede explicar su participación.
Puede incluso afirmar que todavía cree en ellas.
Todo eso forma parte del debate democrático.
Lo que resulta mucho más difícil de aceptar es una reconstrucción histórica donde quienes administraron aquel modelo terminen convertidos exclusivamente en críticos de sus consecuencias.
JUAN BARRETO
Expropiar ayer, hablar de instituciones hoy
El caso de Juan Barreto también merece memoria.
Barreto fue diputado y posteriormente alcalde metropolitano de Caracas entre 2004 y 2008.
Durante su administración impulsó una política particularmente agresiva de expropiaciones.
Su gestión llegó a plantear la expropiación de terrenos pertenecientes al Caracas Country Club y al Valle Arriba Golf Club.
El episodio fue tan controvertido que el propio gobierno nacional chavista, mediante el vicepresidente José Vicente Rangel, terminó tomando distancia de aquellos decretos.
Pero Barreto no se limitó a los campos de golf.
Durante su gestión también avanzó sobre decenas de inmuebles de Caracas bajo programas de expropiación destinados, según la justificación oficial, a beneficiar a inquilinos.
Diversas referencias de la época contabilizan 91 edificios afectados por esa política.
Podrá discutirse jurídicamente cada expediente.
Podrán discutirse las razones sociales invocadas.
Podrá analizarse individualmente si existió indemnización, procedimiento administrativo adecuado o litigio.
Pero políticamente existe un hecho imposible de borrar:
Barreto utilizó la expropiación como instrumento de gobierno.
Por eso cuando actualmente habla de institucionalidad, democracia o reconstrucción nacional, la pregunta no debería ser solamente qué piensa ahora.
También debería preguntársele:
¿qué piensa hoy de lo que hizo cuando tuvo poder?
Y EN EL CASO DE BARRETO HAY QUE HACER UNA PRECISIÓN IMPORTANTE
Después de su administración metropolitana existieron investigaciones y acusaciones relacionadas con su gestión.
Pero aquí debemos ser mucho más rigurosos que el propio chavismo cuando acusaba a sus adversarios.
Barreto fue señalado e imputado por presuntos delitos relacionados con corrupción en actuaciones administrativas, pero posteriormente obtuvo decisiones judiciales favorables.
Por tanto, no corresponde presentarlo como culpable de esos delitos sin una condena firme que así lo establezca.
Eso diferencia una denuncia seria de propaganda.
Pero que una acusación penal no pueda presentarse como culpabilidad demostrada no elimina la responsabilidad política por las decisiones públicas que efectivamente tomó.
Y esa responsabilidad sí puede discutirse.
EL PROBLEMA ES MUCHO MAYOR QUE ESTOS TRES HOMBRES
Porque Barreto, Jaua y Arias Cárdenas representan solamente tres ejemplos.
Detrás existió una gigantesca estructura política.
Ministros.
Generales.
Gobernadores.
Diputados.
Alcaldes.
Magistrados.
Fiscales.
Rectores electorales.
Presidentes de empresas estatales.
Directores de organismos públicos.
Dirigentes del PSUV.
Comunicadores.
Empresarios vinculados al Estado.
Durante años ayudaron a construir un modelo caracterizado progresivamente por concentración de poder, debilitamiento institucional y discriminación política.
Y eso tampoco es simplemente una interpretación opositora.
Human Rights Watch documentó ya en 2008, todavía bajo Hugo Chávez, prácticas de discriminación política contra opositores y críticos del gobierno.
Está documentada igualmente una de las páginas más vergonzosas de aquellos años:
LA LISTA TASCÓN
Miles de ciudadanos firmaron para solicitar constitucionalmente un referéndum revocatorio contra Hugo Chávez.
Estaban ejerciendo un derecho político.
Sus datos terminaron siendo públicamente identificables y aquella información fue posteriormente denunciada como instrumento para discriminar políticamente a ciudadanos.
Empleo público.
Contrataciones.
Acceso a determinadas instituciones.
Oportunidades dentro del Estado.
Todo podía quedar contaminado por una pregunta:
“¿Firmaste contra Chávez?”
Human Rights Watch documentó denuncias sobre el uso de la Lista Tascón y posteriormente del llamado Programa Maisanta en prácticas de discriminación política.
Eso no ocurrió con Maduro.
Ocurrió con Chávez.
Y ocurrió mientras muchos de quienes actualmente pretenden representar un “chavismo democrático” ocupaban posiciones de poder.
TAMPOCO MADURO INVENTÓ LA DESTRUCCIÓN INSTITUCIONAL DESDE CERO
Este es probablemente el punto más importante.
Existe ahora una narrativa conveniente:
Chávez era democracia; Maduro destruyó todo.
Históricamente resulta insostenible presentarlo de manera tan simple.
Maduro llevó el autoritarismo venezolano a niveles mucho más graves.
Pero recibió un terreno institucional que ya había sufrido transformaciones profundas.
La ampliación del Tribunal Supremo de Justicia en 2004 fue señalada por organizaciones internacionales como un golpe importante contra la independencia judicial.
La discriminación política ya estaba documentada.
La Lista Tascón ya había ocurrido.
Las expropiaciones ya estaban ocurriendo.
La concentración de poder ya avanzaba.
La hostilidad contra medios críticos ya existía.
La utilización partidista de instituciones estatales tampoco comenzó con Maduro.
Por tanto:
Maduro no inventó la criatura desde cero.
La recibió.
La radicalizó.
La endureció.
Y terminó llevando muchas de sus características hasta extremos mucho más graves.
¿DÓNDE ESTABAN ELLOS?
Esa es la pregunta que debería perseguir políticamente a todos aquellos que hoy intentan lavarse las manos.
Cuando discriminaban políticamente:
¿dónde estaban?
Cuando apareció la Lista Tascón:
¿dónde estaban?
Cuando se debilitaban los contrapesos institucionales:
¿dónde estaban?
Cuando avanzaban las expropiaciones:
¿dónde estaban?
Cuando se convertía al opositor en “escuálido”, “traidor” y “apátrida”:
¿dónde estaban?
Cuando el Estado comenzó a confundirse con la revolución:
¿dónde estaban?
Muchos estaban precisamente allí.
Gobernando.
Legislando.
Administrando.
Defendiendo.
Justificando.
Aplaudiendo.
NO TODOS SON CRIMINALES. PERO TAMPOCO TODOS SON INOCENTES POLÍTICOS
Esta distinción es indispensable.
No puede afirmarse que una persona cometió un crimen simplemente porque perteneció al chavismo.
Sería irresponsable.
Para hablar de responsabilidad penal hacen falta hechos, pruebas, investigación, defensa y sentencia.
Pero la responsabilidad política funciona de otra manera.
Un ministro responde políticamente por las políticas que administró.
Un gobernador responde por su administración.
Un alcalde responde por sus decisiones.
Un vicepresidente responde por el gobierno del que formó parte.
Y alguien que participó en una rebelión militar contra un gobierno constitucional tiene que cargar históricamente con aquella decisión.
Eso no es persecución.
Eso se llama memoria.
EL ARREPENTIMIENTO VERDADERO TIENE UN PRECIO: RECONOCER
Si Juan Barreto dice hoy que determinadas cosas fueron equivocadas, escuchémoslo.
Pero después preguntemos:
¿cuáles fueron sus propios errores?
Si Elías Jaua cuestiona el rumbo posterior del chavismo, perfecto.
Pero preguntemos:
¿qué responsabilidad reconoce como ministro, vicepresidente y canciller de ese sistema?
Si Arias Cárdenas habla de democracia, que hable.
Pero también debería explicar cómo evalúa hoy haber tomado las armas contra un gobierno constitucional en 1992 y posteriormente haber regresado durante años a posiciones de poder dentro del chavismo.
Eso sería muchísimo más valioso que simplemente reinventarse.
Porque existe una frase que Venezuela debería aprender:
UNO PUEDE CAMBIAR DE OPINIÓN.
LO QUE NO PUEDE CAMBIAR ES SU EXPEDIENTE HISTÓRICO.
VENEZUELA NO NECESITA UNA CACERÍA DE BRUJAS
Necesita exactamente lo contrario.
Un Estado de derecho.
Investigaciones profesionales.
Tribunales independientes.
Responsabilidad individual.
Derecho a la defensa.
Reparación a las víctimas.
Y cuando corresponda, justicia.
Quien robó, que responda si se demuestra.
Quien violó derechos humanos, que responda si se demuestra.
Quien ordenó una persecución, que responda si se demuestra.
Quien no cometió delitos, que no sea criminalizado simplemente por sus ideas.
Pero quien ayudó políticamente a construir el sistema no puede exigir además que la sociedad le conceda inocencia histórica automática.
RECONCILIACIÓN SÍ. AMNESIA NO.
Quizás mañana muchos antiguos chavistas tengan algo importante que aportar a la reconstrucción de Venezuela.
Bienvenidos quienes sinceramente quieran hacerlo.
Pero existe una condición moral mínima:
no nos pidan que olvidemos.
No pretendan aparecer ahora como víctimas exclusivas de una tragedia cuya construcción política también protagonizaron.
No conviertan a Maduro en una especie de extraterrestre que aterrizó accidentalmente en Miraflores y destruyó una democracia escandinava que Chávez supuestamente le había dejado.
La historia venezolana fue un proceso.
Tuvo etapas.
Tuvo decisiones.
Y tuvo responsables.
Barreto estuvo allí.
Jaua estuvo allí.
Arias Cárdenas estuvo allí.
Como estuvieron muchos otros.
Algunos rectificaron antes.
Otros después.
Algunos quizás sinceramente.
Otros cuando dejaron de tener poder.
La historia determinará las diferencias.
Pero ninguno debería poder borrar las páginas en las que aparece su propio nombre.
Porque Venezuela puede perdonar.
Puede reconciliarse.
Puede reconstruirse.
Incluso puede incorporar a antiguos adversarios en una nueva democracia.
Lo que Venezuela jamás debería hacer es reconstruirse sobre una mentira.
Y la mentira más peligrosa de todas sería aceptar que después de un cuarto de siglo de chavismo...
resulta que nadie fue responsable de nada.
URGENTE 🇻🇪 | ¡ÚLTIMA HORA! 🚨| En estos momentos ciudadanos en San Mateo, Estado Aragua toman las calles para protestar ante la grave crisis eléctrica.
¡Se perdió el miedo, se calientan las calles!
El 3 de enero el dólar se cotizaba en Bs 301,37 y siete meses después lo tenemos en Bs 742,22 y Trump se llena la boca afirmando que nunca antes Venezuela había recibido tantos $$ por el petróleo, pero los venezolanos no hemos visto ni un céntimo de esas ganancias, solo devaluación, inflación desmesurada, pobreza y frustración
Diego Saúl Reyna responde a quienes lo acusan de lucrar con la tragedia en Venezuela. Presenta evidencias sobre la falta de cimientos en construcciones ignorando estudios sísmicos desde la época de Chávez y expone denuncias sobre desapariciones y corrupción. 🇻🇪 #Venezuela #Denuncia #DiegoSaulReyna
Todos a denunciar sin miedo, me arrecha que no contestan, no tienen las pelotas para denunciarla.
Está calladita la Daniela porque sabe sus delitos, saquémosla de la cueva, que no se haga la pendeja. Rt.
🚨 ÚLTIMA HORA
El @SenRickScott dice al subsecretario Kozak que los venezolanos en Florida están perdiendo la esperanza en la Administración y que consideran que Delcy Rodríguez trata de sobrevivir a la Administración Trump para continuar usurpando el poder.
Kozak le respondió:
“No queremos elecciones demasiado pronto, pero tampoco queremos elecciones tan lejos. Las empresas no van a invertir a largo plazo si no hay un gobierno democrático. Hoy el 40% de los venezolanos no está registrado para votar y lo tenemos que arreglar... Uno de los desarrollos importantes es el esfuerzo con la Asamblea del 2015, y eso incluye a todos los partidos políticos de Venezuela, y las autoridades interinas, que ya anunciaron que empezarán a trabar el 1ero de agosto para trabajar en todo lo que permita una elección”.
⚠️ Aquí tenemos las dos caras de la moneda
❌ Del lado izquierdo tenemos a los Funcionarios de la Dictadura de @delcyrodriguezv, con sus uniformes limpiecitos como un Sol
✅ Del lado derecho tenemos a los venezolanos desde el día 1 de la catástrofe
#DonRandomInforma
Amante de alto directivo del CICPC funcionara activa y su hermana involucrada en robo de Camioneta saqueo de la vivienda y quemar los cuerpos de las victima para borrar evidencia. Astrid Andreina Linares Irumbe inspectora del CICPC de El Llanito.
Venezuela’s wealth belongs to the Venezuelan people, not Delcy Rodríguez and her corrupt circle.
Today, I questioned Caleb Orr, Assistant Secretary of State for Economic, Energy, and Business Affairs, about the oil money going to Venezuela and Delcy Rodríguez’s attempt to get her hands on $4 billion in Venezuelan gold.
Where is the money going? Where are the audits? And how are we making sure Venezuela’s wealth does not end up in the hands of the same people who have robbed the country for years?