@SamV1543906@Pauliina_Mejia Estamos en mora de sacar un libro que hable de ciudades tóxicas. Es lo que Paulina está planteando con dolor. Estos son paños de agua tibia.
Yo amo a Medellín y Área Metropolitana, y jamás pensé decir esto. Pero estoy tan agotada de esta ciudad😔todo cambió, la energía es pesada, las dinámicas sociales son superficiales e hipócritas, se respira un aire de apariencias y vanalidad insoportable. Las personas ahora son un producto calificable en la ciudad, donde todos entramos en ese juego de estandares. Medellín drena la energía de una forma que no sé explicar
📚 Au Japon, des gens vont désormais en boîte de nuit… pour s’asseoir silencieusement et lire un livre pendant qu’un DJ joue de la musique d'ambience.
Le concept s’appelle JUCY BOOK RAVE et se déroule notamment dans un club souterrain de Shimokitazawa, à Tokyo. Ici, pas besoin de danser ni de hurler pour parler à la personne située à 30 centimètres de vous. Les participants viennent avec un livre, s’installent dans la pénombre et lisent pendant que la musique accompagne leur soirée.
🌾 Entre el pajonal y las espinas 🍃
Despacito para no engancharse, así se mueve nuestro gato pajero en la estepa Patagonica 🐾
Es Cebolla, el felino que monitorean en el Parque Patagonia Argentina para conocerlo más 😺
Esa patita inconfundible ❤️
🎥 José Bonomi
(Ig)
La editorial independiente más influyente de la última década nació porque nadie quiso contratar a su fundador.
En 2014 —recoge esta semana el @FT—, Jacques Testard tenía 29 años y ninguna editorial británica quería contratarlo. Así que montó la suya, con dinero para 18 meses y la idea de publicar seis libros al año. Pensaba que, con suerte, alguien le acabaría ofreciendo un trabajo.
Esa editorial es @FitzcarraldoEds.
Doce años después tiene en catálogo a Annie Ernaux, Jon Fosse, Svetlana Alexievich y Olga Tokarczuk. Cuatro Nobel que en el Reino Unido nadie había querido publicar, o nadie se había molestado en leer.
La explicación que da Testard es que en la edición británica casi ningún editor lee en otros idiomas. En España, Francia o Alemania eso sería impensable. Allí se daba por hecho que la traducción era cara, que no se recuperaba la inversión y que era casi un género aparte. Cuenta que compró los derechos de Alexievich por poco más de 2.000 dólares. Al año siguiente ganó el Nobel y hubo una subasta a ocho bandas por los derechos en Estados Unidos.
Fitzcarraldo ha decidido su tamaño final: unas 12 personas y unos 30 libros al año. Ni uno más. Testard explica que, si creces mucho, empiezas a necesitar el libro que venda 50.000 ejemplares para sostener el resto, y acabas decidiendo por razones comerciales.
Portadas sin imágenes ni frases promocionales. Un azul Klein reconocible. Un catálogo pensado como constelación, donde cada libro dialoga con otro.
Y mientras los comerciales les dijeron que era demasiado radical, los libreros acabaron dedicándoles mesas propias…
Aquí la historia completa: https://t.co/CC6f4nVQOP
No hay ahí un Faulkner, un Vallejo, un Bolaño, nada de Rand, de Dostoyevski, De Mann... Esos hijueputas libros sirven para hacer una fogata. Leer esa basura debería dar cárcel!
Delegado iraní ignora la entrega de un dispositivo de Starlink por el embajador israelí ante la ONU.
Ocurrió tras el discurso de Benjamin Netanyahu ante la Asamblea General que también estuvo dirigido al público israelí de cara a las elecciones del 27 de octubre en Israel. / ajr