Amado Dios, hasta para descansar me siento en deuda. Cierro los ojos y mi mente sigue cobrándome lo que falta. Hoy te pido que me enseñes a soltar sin sentir que estoy fallando. Tú descansaste al séptimo día y lo llamaste bueno; perdóname por creer que mi valor depende solo de mi productividad. Devuélveme la capacidad de gozar sin que el gozo venga acompañado de remordimiento. Que el descanso deje de ser un lujo robado y se vuelva un acto de obediencia. Repara mi cuerpo y aquieta mi cabeza. Enséñame a estar en paz con lo que aún no termino.
Inquebrantable soy en tu nombre.
Amén.
#danielhabif
Señor, hoy oro por mi carácter. Forja en mí paciencia, templanza, mansedumbre y dominio propio. Rompe la terquedad que me aleja, desarma el orgullo que me encierra, limpia el ego que me limita. Que mi corazón sea el terreno donde crece Tu naturaleza. Amén.
Ayúdame a reaccionar con madurez y no con impulsos. Que mis palabras lleven vida, mis decisiones lleven integridad y mis actos lleven responsabilidad. Muéstrame mis áreas ciegas, corrige mis excesos y fortalece mis virtudes. Que el carácter que formes en mí sea más fuerte que cualquier talento que me hayas dado. Forma en mí una identidad firme.
Inquebrantable soy en tu nombre. Amén.
#danielhabif
No importa cuánto ames a un hombre, tu amor nunca va a ganarle a su crianza, a los años en los que nadie lo escuchó, a su padre o madre que no estuvieron presentes en su vida, a la idea mediocre del amor con la que creció… y mucho menos a su fachada de autosuficiencia.