Mi gente, si un día me ven en la calle, sin pena díganme y me tomo una foto con ustedes o les doy mi autógrafo.
No soy tan mamón como en las revistas y programas de chismes dicen que lo soy.
Hablas de meter a la cárcel a quien roba, pero cuando te piden cuentas lloras ‘persecución’. Quieres un país-empresa… donde tú mandes, cobres, no pagues y encima te aplaudan. Meritocracia para otros, impunidad para ti.
Pregunta interesante viniendo de alguien que evade al SAT pero exige civismo al país. Tal vez si los ultra ricos pagaran lo que deben, no habría que ‘evitar’ nada. ¿Qué vamos a hacer? Fácil: no recibir lecciones de democracia de quien no cumple la ley fiscal. La democracia no está en riesgo; lo que está en riesgo es su paciencia cuando le cobran impuestos. Curioso que le preocupe la representación popular, pero no la contribución proporcional, así que podríamos empezar pagando impuestos, Don Ricardo. Igual y así la democracia alcanza.
Un beso es un truco encantador, diseñado por la naturaleza, para detener las palabras cuando el lenguaje se vuelve superfluo; un silencio donde el tiempo se rinde, las emociones hablan solas y dos almas se entienden sin explicarse.
Qué fácil es pedir “mano dura” cuando la violencia nunca te toca, te atiendes en hospitales privados y vives blindado del país real.
Hablar de fuerza es sencillo desde el privilegio. Lo difícil es entender un país que no conoces porque nunca lo padeces.
Claro: balas para los pobres, seguridad privada para los ricos y discursos para X. Manual básico del privilegio.
Citar a Nayib Bukele es propaganda, no solución. La “mano dura” siempre la piden quienes nunca ponen el cuerpo.
Presumir una universidad privada para pocos y compararla con educación pública para miles no es eficiencia: es marketing.
Sin cifras públicas, auditorías ni transparencia, eso no es un dato: es un slogan.
Comparar una universidad privada selectiva con un sistema público nacional es como comparar un yate con el transporte público y decir que el problema es el camión.
Cuando la educación se mide como negocio, el objetivo no es formar ciudadanos, sino clientes.
Ricardo Salinas Pliego confunde inversión privada con política pública. No es lo mismo educar a unos cuantos que garantizar educación a millones.
Envidio a esa gente que se duerme quieta y despierta con la cama casi tendida. Yo amanezco con las sábanas en la calle, la almohada en la azotea y acostado en la cama de mi vecina.