Es mejor casarse tarde con quien sí es, que rápido con quien no. Y es mejor no tener hijos, que tenerlos solo por cumplir y dejarlos a medias. El amor y la familia se eligen por convicción, no por presión de nadie.
Le pido a Dios que me conceda sabiduría para entender que las cosas no siempre van a ser como yo quiero, pero que, por encima de todo, Su voluntad siempre será mucho mejor que la mía.