La Figura siguió de cerca a la niña, dejándole espacio para que se sentara a su diestra, si así lo deseara.
Conforme se acercaba podría denotar sus ropas de motivos de Jonia, a la par que su espesa melena con cornamenta, parecidas a las de una cabra.
Observaba, tranquila.
[+] el destino así decidió otro camino para ti.
— ¡𝑫𝒊́𝒄𝒆𝒍𝒐, 𝑪𝒐𝒓𝒅𝒆𝒓𝒊𝒕𝒂! ¡𝑫𝒊𝒍𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒇𝒊𝒏𝒂𝒍!
— Así es, Viktor, esto no significa que no nos escaparás por siempre...la Caza siempre sale triunfal.
— Somos 𝒍𝒂 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒆.
El Lobo y la Cordera hablaron al unísono, siendo esta última quien caminaría hacia el ente Arcano, extendiendo la mano que no portaba el arco, para así intentar tomar el rostro ajeno entre sus suaves dedos.
— Tres veces te nos has escapado, pero [+]
— Son la muerte.
Se paraliza de inmediato. Conoce bien ese concepto. Toda su vida ha sido perseguido por el Lobo y la Cordera, desde su nacimiento silencioso hasta su doble resurrección. Demasiado esfuerzo por tan solo un alma.
— Nunca entendí porque siempre escapaba.
[+] la forma de podar las zarzas negras.
— ¿𝒀 𝒑𝒖𝒅𝒐 𝒑𝒐𝒅𝒂𝒓𝒍𝒂𝒔?
— No, puesto que la semilla que ella misma mandó fuera del hogar resultó ser su final.
— ¿𝒀 𝒗𝒊𝒐 𝒂 𝒍𝒂 𝑪𝒐𝒓𝒅𝒆𝒓𝒊𝒕𝒂 𝒅𝒆 𝒇𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆?
— Vivió como Loba, pero se encontró con la Cordera.
— 𝑪𝒖𝒆́𝒏𝒕𝒂𝒎𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝑪𝒐𝒓𝒅𝒆𝒓𝒊𝒕𝒂.
— Erase una vez una mujer que desde el vientre sólo conoció el conflicto y la guerra, pues esa era su sangre, esa era su devoción.
— ¿𝑸𝒖𝒆́ 𝒇𝒖𝒆 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒎𝒖𝒋𝒆𝒓?
— Navegó fuera de su patria, buscando [+]
The Lamb rests on the Wolf's back, calmly, as they just claimed another soul that was ready to go.
The Lamb stares to the sky, while the Wolf remains vigilant, with his preying eyes looking around.
[+] cerca, como un depredador deseoso de la carne de su presa.
Esta presencia se podía traducir en la respiración, leve y casi imperceptible, de algo que acechaba y, a su vez, de un frío boreal digno de los picos de Freljord.
[@ZAUNHERALD]
Dos veces había escapado el Heraldo, dos veces que al Lobo y a la Cordera se le había negado reclamar el alma del otrora Zaunita.
Podría decirse que, incluso escapando de tanto las fauces como la flecha, una extraña presencia seguía al "evolucionado" de [+]
@SOVERACRES [+] ramas, maleza y animales que ni sienten ni padecen.
La neblina oscura se forma, cada vez más densa, dejando que los dos brillantes y etereos ojos del Lobo se hicieran más presentes.
Pero no fue este quien contestó a las cuestiones de la foránea, más fue otra voz, [+]
— ¡𝑬𝒔𝒄𝒂𝒑𝒐 𝒅�� 𝒎𝒊𝒔 𝒇𝒂𝒖𝒄𝒆𝒔!
— Así es, querido Lobo, pero ahora tiene un propósito mayor.
La Cordera acarició el hocico del Lobo, volviendo a ver al foráneo.
— Somos 𝑲𝒊𝒏𝒅𝒓𝒆𝒅; aquello que fue desde el principio y seguirá siendo hasta que la último alma muera
El Lobo se arremolinó alrededor de la Corderita, cubriendo gran parte del nevado pelaje de la misma con la negrura neblina del Cazador.
La Cordera observa al ser de presencia arcana, intrigada a la vez que...impasible; lo conocía.
— Viktor, al fin vuelves de lo Arcano.
[+]
No necesita siquiera seguir el rastro. El heraldo brota de la nada, cubierto de un manto de colores psicodélicos y con una capa formada de polvo arcano.
― ¿Quiénes son? ¿Que. . . hacen aquí? Pensé que estaba solo.
[+] cuanto fue, todo cuanto es y todo cuanto sería por aquella quien había perdido, incluso si otros tuviese que usar en su cometido.
— ¿𝑷𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒔𝒊 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒃𝒊𝒂 𝒑𝒆𝒓𝒅𝒊𝒅𝒐...?
— Para así recuperar la hija que había perdido.
— 𝑪𝒐𝒓𝒅𝒆𝒓𝒊𝒕𝒂, 𝒄𝒖𝒆𝒏𝒕𝒂𝒎𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂.
— Erase una vez un hombre que lo tenía todo: Conocimiento, astucia, inteligencia, una familia...hasta que perdió lo que le era más importante.
— ¿𝑸𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒉𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆?
— Sacrificó todo [+]
La extraña figura ladeó su cabeza, mostrando su máscara blanca con motivos rojos.
No se podía distinguir sus ojos bajo la máscara, y con tanta distancia, pero era obvio que la figura guardaba interés en la niña y, con su diestra, dio unos toques a la viga a su lado, invitándola.
-La niña continuó mirando a su alrededor hasta que se le ocurrió ver hacia arriba y entonces le vio. Sus ojos buscaron los suyos pero no parecía poder encontrarlos. Frunció su ceño observandole. ¿Que criatura era esa?...-