Me dijo "desnudate" y yo le mostré este video del cucho Hernández peleando por el balón en el momento más tenso del partido. Me puse a llorar y ella se burló. Quería ver la desnudez de mi cuerpo; yo, tonto, le mostré la desnudez de mi alma.
Gill no tuvo culpa en ningún gol, pero en un partido como este, donde tu defensa está desordenada, ayuda demasiado tener un arquero que hable y organice. En este punto Olveira quita una diferencia abismal frente a Orlando, que no habla por más que nos peloteen frente a su arco