Esta mañana, en el preembarque, vi una nenita que dibujaba con su mamá, mientras, su papá tenía que adivinar de qué se trataba la "pintura".
Me inspiró.
Pensé en pinturas.
Agarré una hoja, vaya a saber de qué escrito judical fallido, una lapicera y esto fue lo que resultó.
Y quizá por eso el amor se parece tanto a una pintura.
Desde afuera todos pueden describirla, analizarla, interpretarla… pero solo quien se animó a pintarla sabe lo que le temblaba la mano mientras lo hacía.